19 de diciembre de 2011

Mirada económica: Todo el año es Carnaval

El Gobierno anunció esta semana la extensión de los tradicionales asuetos del 24 y el 31 de diciembre, incluyendo el 23, el 26 y el 30, junto con el 2 de enero como días de descanso para la Administración Pública Nacional, medida que ha sido acompañada parcial o totalmente por las distintas jurisdicciones provinciales y que ha realimentado el debate que se viene generando a partir del incremento sistemático de la cantidad de feriados en los últimos años que, partiendo desde los 11 días no laborables del 2007, llegará a los 15 días de franco colectivo en 2012.

Los argumentos son de todo tipo. Entre los que se manifestaron en contra, el economista Roberto Cachanosky ha sostenido que la medida destruye riqueza y “fomenta la vagancia”, mientras que en la vereda contraria, Lucas Llach twitteó recientemente que los feriados incrementaban los niveles de felicidad sin generar una reducción importante en el PBI, puesto que por la ley de los rendimientos marginales decrecientes, no hacía mucha diferencia trabajar un día mas o un día menos.

EN EL MUNDO

La controversia no es made in Argentina. La consultora internacional Mercer acaba de publicar un ranking de países según la cantidad de feriados nacionales. Nuestro país no figura, pero de una lista de 34 naciones, sólo Japón con 16 feriados nos supera, al tiempo que Chile, Corea y Eslovaquia comparten el segundo lugar con la misma cantidad de jornadas oficialmente no laborables que nosotros tendremos el año próximo. En promedio los países tienen 11,3 días festivos por año.

Las mediciones científicas del impacto económico de los feriados realmente escasean. Una notable excepción es el trabajo Joachim Merz y Lars Osberg de las universidades alemanas de Lueneburg y Dalhousie, respectivamente.

Estos autores, aprovechando las diferencias de feriados locales en distintas regiones alemanas, aplican una encuesta de uso del tiempo y demuestran que los feriados mejoran la coordinación del tiempo libre de la gente. Es evidente que sin la intervención del gobierno, cuando las personas piden un franco en sus trabajos, resulta poco probable que justo todos coincidan en el día libre que consiguen. Así, el feriado nacional al coordinar el receso no sólo sirve para que las personas fortalezcan sus vínculos familiares y afectivos, sino que logran que la cantidad y calidad de tiempo dedicado a las relaciones sociales también aumente en los otros días, porque se han nutrido y robustecido los relacionamientos.

Más allá de esta investigación, la preocupación de muchos es que si se reduce la cantidad de días laborables termine produciéndose un impacto negativo en el nivel de producción de la economía, que no llegue a ser compensado por la mayor actividad del sector turístico.

UN EJEMPLO INGLES

El frío análisis de los números parece sin embargo contradecir esta presunción, como bien lo saben los técnicos de la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido. Resulta que el 29 de abril del 2011 hubo un feriado particular en Gran Bretaña porque William, el hijo del Príncipe Carlos, contrajo matrimonio con Kate Middleton y la Boda Real no era un evento que el pueblo quisiera perderse. Como resultado del acontecimiento el promedio semanal de horas trabajadas en ese cuatrimestre fue el más bajo desde 1995, no obstante lo cual el producto por trabajador prácticamente se mantuvo sin cambios respecto de similar período del año anterior (sólo cayó 0,2%), por lo que el producto generado por hora trabajada terminó mostrando un crecimiento del 1,4%. Traducido al castellano; se trabajó menos, pero con una productividad mayor.

Podría pensarse que se trata de una rareza estadística o alguna particularidad idiosincrática de los raros ingleses, pero cuando se miran las estadísticas de productividad de los países de la OECD (que incluye a la mayoría de los desarrollados, pero también a otros como Chile, Mexico, Turquía y Polonia), los números son claritos. La variable que impacta más fuertemente en el nivel de producción no es la cantidad de horas trabajadas sino la cantidad de trabajadores de cada economía. De hecho los países más productivos (aquellos que generan más PBI por hora trabajada) son los que trabajan menos horas por año (o bien porque tienen más vacaciones o porque la jornada laboral es más corta).

La relación con el ranking de feriados es, de hecho, exactamente opuesta a lo que sugeriría el sentido común. Los países que tienen más días no laborables son, paradójicamente, aquellos en los que se trabajan más horas por año (compensan cada feriado trabajando 38 horas más durante el resto del año).

NO TRABAJAR MAS, SINO MEJOR

Lo que nos enseña el análisis estadístico y las investigaciones es que para incrementar el PBI no hay que trabajar más sino que hay que hacerlo mejor, dotando a los trabajadores de un mayor capital y una mejor tecnología.

Pero además, estos nuevos asuetos no son iguales que cualquier otro feriado. Como demuestra una investigación del Profesor Tim Kasser publicada en el Journal of Happiness Studies, durante la navidad, los niveles de felicidad y satisfacción con las fiestas aumentan con tres variables y en este orden: el tiempo que pasamos con nuestra familia y afectos, el tiempo que dedicamos al aspecto religioso de la celebración (para los creyentes) y las actividades rituales asociadas.

En contra de lo que muchos pueden pensar, ni el dinero gastado en regalos ni la significación económica de los presentes recibidos guarda ninguna relación con nuestra felicidad durante estos días.

Dejemos de obsesionarnos con la producción. Bienvenidos los feriados si sirven para pasar más tiempo con los que queremos y contribuyen así a aumentar nuestros niveles de felicidad.

Por MARTÍN TETAZ (*)