Niveles que preocupan: Cada vez más chicos tienen colesterol alto
“Hace unos años -cuenta la doctora Karla García, especialista en obesidad infanto-juvenil- no era habitual pedir un examen de colesterol a un niño, tal como se hace en los exámenes de rutina de un adulto. Sin embargo, esta realidad empezó a cambiar hace ya un tiempo. Si bien no contamos con estadísticas concretas y específicas que reflejen que efectivamente hay prevalencia de colesterol alto en los más chicos, quienes nos especializamos en el tema estamos haciendo una detección selectiva y estamos encontrándonos con diagnósticos de hipercolesterolemia en niños que presentan sobrepeso u obesidad, y que realmente preocupan”.
El tema no solo preocupa en nuestro país. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, a nivel mundial hay 22 millones de niños que padecen obesidad, un factor que también contribuye al incremento de este lípido.
Es que debido a la mala alimentación y el sedentarismo, dos factores que llevan al incremento de peso, cada vez son más los niños que tienen colesterol alto. Esto, indudablemente, representa un riesgo debido a que la hipercolesterolemia aumenta la posibilidad de sufrir eventos cardiovasculares precoces, y además aumenta las chances de que se produzca un problema mayor a largo plazo, durante la adolescencia o la juventud.
“El criterio, entonces, es buscar la hipercolesterolemia en los niños mayores de 2 años cuyos padres tengan colesterol alto -es decir mayor a 240 mg/dl (miligramos por decilitro)- así como también en los hijos de padres que hayan tenido un evento coronario o cardiovascular antes de los 55 años. Por supuesto, también entran en la categoría de ‘susceptibles’ los niños con sobrepeso, obesidad, hipertensión arterial o diabetes”, agregó la especialista, quien además no dejó de señalar el rol que cumple en este escenario el sedentarismo.
“Porque los chicos -afirmó García- pasan cada vez más horas frente a la pantalla. Las alternativas digitales le ganan la partida a las actividades que demandan esfuerzo físico, y mientras los especialistas recomendamos que los chicos no pasen más de 2 horas diarias frente a la pantalla -de cualquier tipo- nos encontramos con pacientes que están entre 6 y 8 horas”.
En cuanto a las formas de proceder ante un diagnóstico infantil de colesterol, los especialistas destacan que, justamente, el advertir esa situación es el primer paso para poder actuar y de esa forma evitar la hipertensión arterial y el desarrollo de dislipemias o patologías cardiovasculares.
“El tratamiento de los menores se estructura sobre dos pilares: la dieta y la actividad física. Por eso lo primero que hay que hacer es cambiar pautas alimentarias e incorporar hábitos saludables que persistan en el tiempo. En cuanto a la dieta, debe ser ‘normocalórica’, para que permita un desarrollo y crecimiento normal. El abordaje farmacológico, por su parte, sólo puede indicarse después de los 10 años y siempre y cuando luego de un lapso mínimo de 6 meses y máximo de 12 con dieta y actividad física el niño no muestre mejorías”, completó la doctora García.
DIETAS Y MASA CORPORAL
Para la licenciada en Nutrición Claudia Fernández, en tanto, “por el gasto energético que realizan tanto con la escuela, las actividades extracurriculares o las vacaciones, los chicos necesitan seguir una dieta equilibrada y completa, en término de nutrientes, aun cuando se encuentren realizando un determinado tratamiento médico. En este punto es muy importante el rol de los padres, como ejemplo y como instrumentadores de aquello que llega a la mesa”.
Cabe recordar que la enfermedad cardiovascular es actualmente la primera causa de muerte a nivel mundial, y que obviamente ésta no perjudica sólo a los adultos, dado que cada vez son más los niños que presentan un Índice de Masa Corporal muy por encima del nivel recomendado.
De hecho, según las cifras de la Organización Mundial de la Salud, a nivel mundial hay 22 millones de niños menores de cinco años que padecen obesidad. Es por esto que los especialistas manifiestan que la conducta a seguir es ‘buscar’ la hipercolesterolemia en los niños que puedan tener cierta predisposición por sus características propias o su historia familiar, y estar muy atentos a su alimentación, teniendo un rol preponderante en la dieta preventiva de los chicos las frutas y verduras.

