10 de agosto de 2012

Tango y fútbol: una nueva fórmula para ayudar a la rehabilitación cardíaca.

Ya se utiliza en hospitales de la Región donde convocan a un número creciente de pacientes

Para un paciente que se recupera de un infarto, un preinfarto o una cirugía cardíaca, las posibilidades de sufrir nuevos eventos cardiovasculares disminuyen entre 3 y 4 veces si hace rehabilitación. Con todo, la actividad física tradicionalmente empleada en la recuperación (cinta, caminatas, bicicleta) no siempre resulta convocante y son muchos los que abandonan. Para resolver este problema y lograr una mayor adhesión a los tratamientos de rehabilitación, en algunos hospitales bonaerenses se comenzó a recurrir a dos herramientas novedosas: el fútbol y el tango.

Alberto Mariani es platense y jefe del servicio de rehabilitación del hospital Paroissien de La Matanza, donde se puso en marcha una experiencia novedosa. Allí, más de 150 pacientes cardíacos se rehabilitan dos veces por semana con una rutina clásica. Pero tienen también la opción de practicar fútbol de salón y bailar tango en actividades organizadas por el hospital.

“Todo empezó con la idea de generar actividades que, aparte de ser positivas para la rehabilitación, no resulten una carga para los enfermos. Que ellos tengan ganas de hacerlas”, explica Marani, quien agrega que “este tipo de iniciativa se ha puesto en marcha también en otros hospitales y la idea es que cada vez se extiendan más”.

El secreto está en que tango y fútbol resultan convocantes y mejoran la adherencia de los pacientes a la rehabilitación. Eso se nota a simple vista, dicen los médicos, aunque ahora se está haciendo un seguimiento para ponerle números concretos a la tendencia.

Lo primero que se utilizó fue el fútbol de salón, aunque en una versión adaptada a las posibilidades de los pacientes. Así, la cancha se divide en rectángulos donde juega un integrante de cada equipo. Hay marca, gambeta, caños y jueguitos, pero de ese rectángulo no se pueden mover. La razón de esta regla es que un paciente cardíaco en rehabilitación no está en condiciones de correr libremente por la cancha. No obstante, aprendidas las reglas (que son rigurosas, al punto de que si un futbolista sale de su zona se lo amonesta y se cobra penal), los jugadores se comprometen con el juego y se divierten.

En el hospital Paroissien, los pacientes en rehabilitación armaron un equipo, al que llamaron Diástole, el primero en su tipo, que juega contra combinados de médicos y enfermeros,

Antecedentes

El tango llegó después, aunque ya tenía antecedentes en otros hospitales del Conurbano e incluso platenses.

Los cardiólogos se basan en un estudio hecho en 1999 por la Fundación Favaloro para explicar los beneficios del tango para la recuperación cardiovascular: dicen que bailar un tango demanda el mismo esfuerzo que caminar. Mientras tanto, bailar una milonga supone el mismo desgaste que trotar. Y el baile, para muchos pacientes, resulta más atractivo que la rehabilitación tradicional.

Tanto el tango como el fútbol , que son concebidos como métodos complementarios de los clásicos, aportan otra ventaja: los beneficios psicoemocionales que les reporta al paciente la práctica de actividades que implican una diversión.

La clave, en todo caso, es mejorar la rehabilitación. Según Marani: “nos damos cuenta de que es muy pobre. La mayoría de las veces los médicos no indicamos una rehabilitación completa y sólo el 30% completa el tratamiento”.

¿En qué consiste la rehabilitación?: en eliminar o bajar los factores de riesgo para evitar otro episodio cardíaco: elevar la capacidad física (que suele ser muy baja), bajar el colesterol, controlar la hipertensión y reducir la obesidad.

Y en algunas de esas tareas, fútbol y tango son buenos aliados.