18 de octubre de 2012

Salud: Se aprobó el primer medicamento personalizado oral contra un tipo de melanoma.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó recientemente en el país el vemurafenib (cuyo nombre comercial es Zelboraf, de Roche), la primera y única terapia personalizada contra un tipo específico de melanoma avanzado, que afecta a la mitad de los pacientes que desarrollan esta forma agresiva de cáncer de piel.

El nuevo medicamento es oral y constituye la primera opción terapéutica “dirigida” en mejorar la sobrevida de pacientes con este tipo de melanoma metastásico en los últimos 20 años.

Vemurafenib está indicado para pacientes adultos cuyo tumor presenta una mutación genética especial (llamada BRAF V600) y llega a la Argentina luego de haber sido aprobado por las autoridades sanitarias de los EE UU, Suiza, Nueva Zelanda, Israel, Canadá y Brasil, entre otros países.

Sobre la enfermedad

El melanoma es la forma más grave de cáncer de piel y su incidencia está aumentando exponencialmente a una tasa mayor que cualquier otro tipo de cáncer (con excepción del de pulmón en la mujer).

“En los últimos 30 años, la incidencia mundial de melanoma está en aumento, lo cual es lógica consecuencia de los cambios de hábitos (mayor exposición solar, secundario a la nefasta asociación entre bronceado y belleza y/o entre bronceado y salud)”, afirma la  doctora Gabriela Cinat, médica oncóloga de la Unidad Funcional de Melanoma y Sarcoma, Instituto de Oncología Ángel Roffo, de la UBA.

Además, da cuenta que “el cáncer de piel es la forma más frecuente de cáncer en la población de piel blanca. Es el responsable de la mayoría de las muertes por cáncer de piel. Generalmente se originan en la piel, pero también pueden hacerlo en las mucosas, por ejemplo respiratorias, genitales, digestivas, o en el ojo”.

Si bien sólo el 5% de los cánceres dermatológicos son melanomas, lo cierto es que éstos representan el 90% de todas las muertes por cáncer de piel en el mundo. Si se lo detecta precozmente, el melanoma, suele ser una enfermedad curable, que se extirpa por medio de una cirugía.

Por el contrario, si se lo diagnostica una vez que ya se extendió a otras partes del organismo (hígado, pulmones, huesos y cerebro), el pronóstico para los pacientes no es bueno: menos del 10% de quienes desarrollan melanoma metastásico sigue vivo cinco años después del diagnóstico.

“Al no ser una enfermedad de reporte obligatorio, en nuestro país, no hay información confiable sobre la incidencia del melanoma ni el estadío de la enfermedad al momento de la presentación. Sin embargo, tal como refiere el Consenso Nacional Inter-Sociedades sobre Melanoma Cutáneo, en nuestro país, la mortalidad por esta causa aumentó gradualmente, llegando para el período 2000- 2004 con una tasa de mortalidad de 1,3 defunciones /100.000 personas con variaciones entre jurisdicciones”, repasa Cinat.

Y agrega que “la Argentina es un país extenso con diferencias tanto en el nivel socioeconómico como en el tipo de etnia predominante. Tenemos la particularidad de la combinación de inmigración europea que habita en áreas rurales donde la población está expuesta al sol más allá de lo deseable. Por estos motivos, las cifras de mortalidad son heterogéneas en el territorio Argentino, siendo menores en el NOA (mayor porcentaje de población indígena) y mayores en áreas como Buenos Aires, Chaco o Santa Fe”.

Por su parte, el doctor Carlos Silva, jefe del Servicio de Oncología Clínica del Hospital Británico agrega que “hay una mayor incidencia al cáncer en general porque la gente vive más tiempo, por ende hay más tiempo para que se produzcan mutaciones genéticas”.

“A principios del siglo XX la expectativa de vida rodeaba los 45 años, hoy está por sobre los 75 años. Específicamente el melanoma, es el tumor que más ha aumentado porcentualmente en los últimos 50 años: más de un 600% de incremento”, explicitó el profesional.

En el país, según el Instituto Nacional del Cáncer entre 1980 y 2009 el número de muertes relacionadas con el melanoma maligno aumentó más del doble, con mayor número de casos en hombres. Sólo en el 2009, este tumor produjo 299 muertes en hombres y 210 en mujeres en la Argentina.

El melanoma se manifiesta esencialmente por la aparición de una pequeña área pigmentada sobre la piel sana, o por la modificación del tamaño o del color de un lunar. En este tipo de tumores, las células cancerígenas pueden desprenderse del lugar de origen, viajar por los vasos linfáticos o la sangre y alojarse en los ganglios o en diferentes órganos (metástasis).

Los melanomas se originan a partir de melanocitos, células que producen el pigmento de la piel normal (melanina), a veces sobre un lunar pre-existente. Se sabe que el melanoma se produce por una compleja interacción entre la exposición a los rayos UV (exposición solar) y factores personales, pero se desconoce qué es exactamente lo que hace que melanocitos normales comiencen a transformarse en células anormales.

“El melanoma cutáneo es detectado con frecuencia por los propios pacientes o sus familiares. En un 40 a 50% de los casos, es un dermatólogo quien detecta una lesión sospechosa que resulta ser un melanoma”, afirma Fernando Stengel, médico dermatólogo y presidente de la Fundación del Cáncer de Piel.

“Habitualmente los melanomas no dan síntomas (no pican, no duelen). En ocasiones es el sangrado ‘inexplicable’ (no se lastimó; no se rascó) de una lesión lo que trae al paciente a la consulta. Habitualmente surge un cambio de color, de tamaño o de forma que llama la atención. El melanoma puede surgir de un lunar previo (aproximadamente en el 30% de los casos) o de la piel normal sin lunar de cualquier zona del cuerpo (incluso las mucosas de boca o genitales – 70% de los casos)”, agrega.

Una de las causas más comunes detrás de un melanoma es la mutación del gen que codifica a la proteína BRAF (se detecta en la mitad de este tipo de cáncer de piel). El 95% de estas mutaciones corresponde a la denominada V600. Esta mutación estimula la proliferación descontrolada de células cancerosas y ayuda a la sobrevida del tumor. A la proteína BRAF V600 se la describe como “oncogénica”. Vemurafenib actúa inhibiendo la acción de esta proteína mutada, evitando la formación de nuevas células cancerosas.

El doctor Antoni Ribas, profesor de Medicina, Cirugía y Farmacología Molecular en la Universidad de California, UCLA y miembro del comité permanente del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de los EE UU, e invitado especialmente a la Argentina para participar de la presentación del nuevo remedio, explica que “esta medicación inhibe la señal cancerígena de la proteína BRAF, que es lo que le dice a la célula cancerígena que crezca de forma descontrolada”.

Esperanza para los pacientes

Hasta el advenimiento de las terapias biológicas, las opciones para tratar el melanoma metastásico eran muy limitadas. De hecho, la sobrevida media de las personas con melanoma metastásico era de aproximadamente 6,2 meses y se estimaba que 1 de cada 4 pacientes estaría vivo un año después del diagnóstico. En los últimos años, se lograron grandes avances para desentrañar la biología única del melanoma y el descubrimiento de la proteína BRAF V600 permitió la posibilidad de atacar la enfermedad con una terapia dirigida, esto es bloqueando el crecimiento y la diseminación del cáncer por medio de una sustancia –vemurafenib- que interfiere específicamente la acción de la proteína BRAF V600, implicada en el crecimiento y avance del melanoma metastásico.

El doctor Silva, destaca el rol de las terapias dirigidas tras años de resultados limitados: “los últimos descubrimientos han revolucionado el tratamiento del melanoma luego de prácticamente 30 años en los que no hubo avances significativos. El melanoma siempre fue un tumor de pronóstico reservado por tener la capacidad de invadir múltiples órganos y tener escasa respuesta al tratamiento”.

“Conocer los mecanismos íntimos de cada tumor, (y en eso el melanoma tiene mecanismos diferentes según su origen genético) permite identificar un blanco preciso, utilizar drogas dirigidas a esos blancos y por supuesto mucha mayor respuesta al tratamiento, mayor sobrevida de los pacientes; hoy nos encontramos frente a la posibilidad de controlar la enfermedad e incluso pensar en las potencialidades curativas”, prosigue.

En este sentido, el vemurafenib se inscribe dentro de una nueva categoría de medicamentos denominados biológicos, que permiten una medicina personalizada dado que se utilizan en pacientes con un perfil genético determinado. Las drogas de este tipo apuntan contra los denominados “blancos moleculares”, moléculas que se sabe que tienen una función clave en el crecimiento y la supervivencia de las células cancerígenas.

“Son terapias adecuadas a las características del tumor que presenta el paciente. Dado que no todos los tumores utilizan los mismos mecanismos para desarrollarse, el éxito de estas terapias se basa en identificar los pasos claves de la enfermedad y poder bloquearlos”, afirma la doctora Gabriela Cinat.

Matías Chacón, médico oncólogo del Instituto Alexander Fleming y miembro de la Comisión directiva de la AAOC, resume los beneficios de la nueva terapia: “los estudios iniciales demostraron un beneficio clínico objetivo basado en la reducción del volumen tumoral en el 53% de los casos, con 5% de remisiones completas y 29% de estabilización de la enfermedad”.

“El período libre de progresión fue cercano a los 7 meses y la sobrevida global mediana de 16 meses”, agrega, para luego aseverar que “la ventaja de ser una terapia vía oral y no requerir infusiones intravenosas es uno de los pilares para el manejo ambulatorio de los pacientes”.

Por su lado, Antoni Ribas de UCLA añade que “Zelboraf aumenta la sobrevida libre de progresión de 1.5 meses con quimioterapia a 7 meses con vemurafenib. El análisis del beneficio en sobrevida global es difícil de hacer ya que el estudio fue tan positivo en el primer análisis de las curvas de sobrevida se decidió parar el estudio y que los pacientes que recibían quimioterapia pasaran a recibir Zelboraf”.

Vemurafenib está indicado para el tratamiento de pacientes adultos con melanoma metastásico positivo para la mutación BRAF V600 (no se recomienda para tumores con BRAF no mutado), tanto en pacientes que ya fueron tratados como en aquellos que no recibieron terapia previa. (ANDigital)