24 de enero de 2012

Afecciones cardiacas: Alertan sobre los peligros del sedentarismo y el estrés

Expertos de distintos países presentaron un estudio que fomenta la actividad física y la elección de trabajos tranquilos.

Hace muchos años un estudio de la Universidad de Harvard estableció por primera vez la relación entre la práctica de ejercicio físico y la posibilidad de ganar años y calidad de vida. Con ese mismo espíritu, un grupo de expertos de diferentes países acaba de presentar en los últimos días los resultados de un seguimiento realizado a 29 mil personas en el marco de un estudio denominado Interheart y que apuntó a registrar los riesgos de llevar una vida sedentaria.

En el estudio, donde se evaluaron individuos de 52 países y se comparó a 15.152 pacientes que habían sufrido un primer infarto agudo de miocardio con 14.820 individuos sanos, se determinó que el hábito de fumar, la diabetes, la hipertensión, la obesidad abdominal, las variables psicosociales (como el estrés y la depresión), el ejercicio físico, la dieta y la ingesta de alcohol son los principales factores que predicen el riesgo de tener un infarto.

Durante el seguimiento se analizó la importancia de mantenerse activo durante el tiempo de ocio -es decir realizar una actividad placentera, que no tenga que ver con el trabajo- pero además se consignó lo que implica, desde el punto de vista del impacto en la salud, tener un trabajo sumamente exigente.

En este sentido, de acuerdo con las conclusiones publicadas en la revista European Heart Journal, “se confirmó el efecto protector que posee la práctica de cualquier actividad física realizada durante el tiempo libre, pero además hallamos que tener un trabajo en el cual exista cierto espacio para el ocio, para la distensión y por qué no la práctica de alguna actividad de relajación, también ayuda a reducir la posibilidad de tener un infarto”.

Los investigadores se encargaron de aclarar que si bien un trabajo exigente propicia el “movimiento permanente”, los efectos a largo plazo de este tipo de actividad no son favorables. Por otro lado, el estudio consideró otros dos factores de riesgo cuando se piensa en el sedentarismo: el hecho de tener televisión y auto.

“Nuestros hallazgos pretenden fomentar el tiempo de ocio compartido en familia, al aire libre y con amigos y no frente a una pantalla. Lo mismo ocurre con los medios de transporte: creemos que lo más conveniente es dejar el auto de lado y optar por ir al trabajo caminando o en bicicleta”, expusieron.

Los peligros de una vida sedentaria no son ajenos a nuestro país, donde sólo el 41% de las personas se reconoce físicamente activa, según una encuesta realizada tiempo atrás por TNS Gallup. Y lo que es más grave: el porcentaje de la población adulta que evita el sedentarismo -uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares que en la Argentina y en el mundo constituyen la principal causa de muerte- se ha mantenido constante en los últimos años.

“Hay cuatro puntos que son los principales responsables de tener un infarto -dice el médico clínico local Diego Parisi-: la dislipemia, la diabetes, la hipertensión y el tabaquismo. Y en todos ellos lo peor que se puede hacer es tener una vida sedentaria. En estas patologías hay que buscar la razón por la cual las enfermedades cardiovasculares cada día aumentan más”.

El diagnóstico de Parisi, que entra en sintonía con las conclusiones alcanzadas por el estudio internacional, concuerda también con los últimos datos brindados por el Ministerio de Salud de la Provincia sobre el tema: según sus datos, en suelo bonaerense cada año mueren cerca de 30 mil personas por afecciones cardíacas (las enfermedades del corazón representan el 24,4% del total de muertes y las cerebrovasculares, el 5,3%). De todas esas muertes, algo más de 3 mil se producen en el Gran La Plata y sus alrededores.

“La única manera de cambiar esto es adoptar nuevos hábitos -dice Parisi-. No sólo comer más sano, sino también dejar de fumar, hacerse controles periódicos aún cuando no haya dolencias y, por supuesto, incorporar a la vida diaria una rutina de ejercicios que eliminen las grasas de nuestro cuerpo. Toda la grasa que se acumula en el cuerpo terminan atacando a los vasos del cerebro, las carótidas y las coronarias”.

Sobre esto, el reciente estudio apunta que “el cambio hacia un estilo de vida más activo es sin duda el camino para el futuro. Por eso necesitamos trabajar todos en conjunto -médicos y comunidad- para detener la pandemia de sedentarismo. Estar activo físicamente es una de las medidas más fáciles, baratas y efectivas para evitar tener un evento o una patología cardíaca”.

En líneas generales, según los especialistas, se puede decir que moverse ayuda a oxigenar los pulmones, poner en “funcionamiento” al corazón y obtener energía. Sin embargo, hay que prestarle mucha atención a la periodicidad y la constancia, por que si bien está comprobado que hacer ejercicio ayuda a reducir entre un 18 y 30% las posibilidades de sufrir un ataque cardíaco, la cantidad de actividad que se realice está en relación con el grado o nivel de protección.