12 de abril de 2012

Alertan sobre los daños del alcohol en la adolescencia.

Los califican como “irreparables” por su impacto en el cerebro a corto y largo plazo.

La desatención, la disminución del compromiso, la dificultad para tomar decisiones y la incapacidad de retener datos, además de la disminución del control inhibitorio, son sólo algunas de las graves consecuencias que provoca el abuso de las bebidas alcohólicas durante la adolescencia, cuando el cerebro se encuentra en plena etapa de maduración, dejando secuelas a corto y largo plazo.

Especialistas en neurología advirtieron sobre estas consecuencias en momentos en que los jóvenes son los principales consumidores de estas sustancias -las estadísticas señalan que mientras en 1966 se consumían 9,5 litros de cerveza por habitante al año, en la actualidad esa cifra asciende a los 36 litros- que no sólo es peligrosa porque puede generar adicción, sino también porque el exceso favorece un alto nivel de riesgo.

“El consumo excesivo de alcohol durante la adolescencia causa daños irreparables en el cerebro -expuso el doctor Ricardo Allegri, médico neurólogo especialista en neurología cognitiva, neuropsicología y neuropsiquiatría- y éstos se traducen en fallas en la memoria, déficit de atención y dificultad en la toma de decisiones, mientras que también es muy frecuente encontrarnos con la disminución o desaparición del control inhibitorio”.

“Y aunque se tome alcohol sólo durante los fines de semana -agregó el especialista- la posibilidad de que se desarrollen daños irreversibles está presente, debido a que como ocurre con todas las otras partes del organismo, durante la adolescencia el cerebro de las personas se encuentra en etapa de maduración y no cuenta con las herramientas necesarias para defenderse de las ‘agresiones’ que sufre como consecuencia de los hábitos”.

Además, el neurólogo enumeró los cambios concretos que se producen a nivel cerebral, al destacar “el menor tamaño del hipocampo, disminución de la corteza pre-frontal y peor calidad de sustancia blanca. Estos cambios se manifiestan clínicamente en fallas de la memoria (10 por ciento menos de capacidad para recuperar la información), desatención, disminución del compromiso en la toma de decisiones y dificultades en el control inhibitorio y de impulsos”.

Según se destacó, estas conclusiones fueron obtenidas a partir de diversos estudios, test cognitivos y neuroimágenes que compararon el cerebro de los adolescentes que beben en exceso con el de los que consumen alcohol escasamente o directamente no lo hacen.

“Más allá de los cambios que se advierten fácilmente -señaló Allegri- y sin olvidar que el alcohol en la adolescencia es además un factor de riesgo de accidentes, hay que remarcar que no sólo se producen cambios inmediatos sino también complicaciones y secuelas cognitivas a largo plazo. Por eso es importante que tanto los jóvenes como los padres tomen conciencia del importante daño que produce el consumo excesivo de alcohol dado que estos no se podrán reparar”.

Los especialistas, a su vez, destacaron que el cerebro de las adolescentes mujeres está más expuesto aún a sufrir daños y complicaciones que el de los hombres, debido a que ellos tienen más resistencia.