Comunicado del Staff médico del Hospital: “Nuestros reclamos terminan siendo frases huecas, que no duelen, que ni siquiera logran respuestas coherentes y concretas”
Los médicos que integran el staff del Hospital “Dr. Lino Piñeiro”, agrupados en la Asociación de Profesionales de la Salud, ayer por la mañana ofrecieron una conferencia de prensa en el hall de ingreso al nosocomio, la cual estuvo encabezada por el Dr. Osvaldo Francisquelo, con el objetivo de dar a conocer un comunicado elaborado tras la reunión realizada la semana pasada, dado “el desborde social que estamos viviendo” expresó el galeno y en virtud “de la situación hospitalaria”.
Previo a la lectura del comunicado, Francisquelo anunció su renuncia indeclinable a la presidencia de la mencionada Asociación, según expresara: “por razones de indole personal y fundamentalemente porque considero que cuando uno está en una gestión y al cabo de dos años no obtiene los resultados convenientes para el conjunto colectivo, debe dar un paso al costado y sobre todo en forma personal asumiendo un rol social que me va a llevar a la lucha por una gestión desde otra posición política. Indudablemente muchos imberbes políticos que me han rodeado han esgrimido en diversas oportunidades que yo tenía un afán político personal”.
El comunicado:
El Gobierno Municipal, elegido democráticamente y debiendo ser representativo de todos los habitantes del Partido de Baradero, ha ignorado sistemáticamente cuestiones que tienen directa relación con la Salud Pública y que de manera explícita la Asociación de Profesionales del Hospital Dr. Lino Piñeiro ha expresado y remarcado desde hace dos años a esta parte.
La ineptitud en pragmatizar un modelo de Salud Progresista, de Inclusión Social, sumado al irracional comportamiento de las autoridades respecto al sentimiento trágico de la muerte de un ser, fueron los motivos primarios, fundamentales y fundacionales de la Asociación de Profesionales de la Salud.
Ante el aumento progresivo de la tensión social, fogoneada por unos e ignorada por otros, el Intendente Municipal y los ediles no pueden, no deben distraer la atención de ésta problemática social, económica y cultural que nos paraliza, nos restringe y condiciona en la tarea específica.
No somos los responsables de la desidia. No somos responsables de la inacción. No somos responsables de las carencias. No podemos suplir la gestión de quienes son los responsables directos de la acción de Gobierno. No tener el gobierno la necesaria e ineludible dimensión de la problemática que evite erosionar aún más el respeto a la Ley y los Derechos Humanos que nos comprende a todos.
No obrar con fervor, trabajo, dedicación. No culturalizar abarcativamente la conducta social utilizando una legislación positivista, que dé respuestas, inmediatas y a futuro; que consolide el respeto a las instituciones y ciudadanos; dejar tensarse la cuerda hasta el corte abrupto sin medir las consecuencias serán entonces las secuelas dificiles de revertir.
La cotidianeidad de la violencia verbal y física, esgrimida por personas que afectan directa e indirectamente a todo el personal que desarrolla su trabajo aquí, merecen por su trascendencia prontas y efectivas soluciones, destacándose primariamente que se trata nada más y nada menos del Hospital Público.
Recordando y remarcando que pertenece a la comunidad, que su gestión es obligación del Ejecutivo y todos somos responsables para sostener el normal funcionamiento.
Es de todos y para todos, los resultados están a la vista. Las consecuencias ingratas e irresueltas nos llevarán indefectiblemente a un camino sin retorno. Cuando la paz social es avasallada debemos, entre todos, dar respuestas conducentes para lograr así un final benéfico que nos brinde libertad en el vivir y el desarrollo laboral.
Violentando y destruyendo sólo se perjudica al más necesitado. La ley es para encuadrar los derechos y obligaciones de todos los habitantes; violentarla es alterar la paz social y las autoridades comunales no pueden soslayarse de esta realidad. Es obligación del Estado. La socialización de la pobreza ante la cual anteponemos, con vocación de servicio, con filantropia, que es parte esencial de los trabajadores de la salud, no es inherente a nuestra tarea. Por el contrario, estamos para deconstruir esa situación.
Ese malestar social no debe sorprendernos. Las manifestaciones, repudios, injurias, amenazas, agravios, responden a ésta realidad. Y todos debemos responsablemente solucionar.
Somos y hemos sido tolerantes, responsables, hemos sugerido en tiempo y forma modificaciones estructurales relacionadas al funcionamiento y gestión del Hospital Lino Piñeiro.
La respuesta ha sido siempre evasiva y reiterada, tensionar, intentar dividir, agotar, enardecer y sin embargo aquí estamos de pie y sosteniendo nuestras convicciones, nuestra tarea y postura en defensa del bien común.
En importantes cuestiones el Hospital se encuentra a la deriva, exponiéndonos, desguarneciendo nuestra integridad e intentando hacernos cómplices así, de la situación que venimos denunciando pública y oficialmente desde años.
Desinterés y carencia de diálogo primero «desoyendo sugerencias, negando…
Descalificando, estigmatizando, señalando risueñamente que el comportamiento de tal o cual profesional responde a intereses personales.
Nada más alejado de la realidad, el estado de pauperización funcional, el deterioro de los materiales, la ineficaz tarea de adquirir nuevos equipos específicos acorde al avance de la medicina, no se debe a nuestro proceder, y menos a cualquier tipo de impedimento: “nunca rompimos una canilla” el agua que se pierde es un bien dilapidado irresponsablemente por carencia de políticas claras y gestión. Un bien no renovable, tanto como la Vida Humana.
En definitiva nuestros reclamos terminan siendo frases huecas, que no duelen, que ni siquiera logran respuestas coherentes y concretas. Los resultados son magros. La necesidad es ahora. Debe ser superadora. La realidad es una sola, la que vemos todos los días, todo el año.
Convivir con el dolor, el sufrimiento, las carencias, la marginación es difícil soportar. A pesar de todo aquí estamos.
Somos responsables,somos profesionales, ejercemos nuestra labor bajo imperio de la Ley 17.132. Si no lo fuere, los estamentos correspondientes se ocuparán de nosotros. ¿Qué duda cabe?.
(El Diario de Baradero)

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