El salero escondido, una iniciativa que se diluye …
Son muy pocos los restaurantes que adhieren hoy a la propuesta oficial para reducir el consumo de sal entre la gente.
A un año de que el Ministerio de Salud bonaerense acordara con las cámaras gastronómicas el retiro de los saleros de las mesas de restaurantes y bares, son contados los locales de La Plata que acompañan hoy la propuesta para reducir el consumo de sal entre la población. Si bien es cierto que se trata de una medida voluntaria, la gran mayoría de ellos tampoco cumple con la ley que exige ofrecer sales reducidas en sodio a sus clientes.
Entre la comodidad y la falta de estímulos, los saleros han comenzado a reaparecer lentamente sobre las mesas de los restaurantes. “Es la costumbre -se defiende el encargado de una cafetería céntrica resumiendo la postura de muchos de sus pares-: una vez que un cliente lo pide queda ya sobre el mantel y uno no puede estar todo el tiempo encima de las mozas para que vuelvan a retirarlos. Además, algunos clientes se enojan mucho al tener que pedir la sal como si fuera un descuido nuestro”.
Lanzada en el marco del Programa Provincial de Hipertensión Arterial a principios de junio del año pasado, la decisión de retirar los saleros de las mesas tuvo en principio una buena aceptación. “Decidimos acompañarla porque nos parece una medida útil para cuidar la salud de la gente, ya que muchos, al ver el salero, le agregan sal a la comida de manera instintiva sin que sea necesario”, decía por entonces el titular de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica platense.
Lo cierto es que la propuesta fue perdiendo impulso con el paso de los meses y hoy son contados los locales gastronómicos que adhieren a ella. Así lo reconocen desde el propio Ministerio de Salud bonaerense, donde rescatan sin embargo el efecto que produjo la medida.
“Aunque es de cumplimiento voluntario, la estrategia tuvo un impacto enorme en tanto logró instalar rápidamente en la opinión pública una mayor consciencia sobre el riesgo que implica la sal. Además nos consta que se redujo el consumo en la Provincia, porque varias empresas, al advertir una caída en las ventas, hicieron consultas con el ministerio para reorientar su producción”, asegura el doctor Ricardo López Santi, director provincial de Patologías Prevalentes del Ministerio de Salud.
Tampoco la ley
Pero si bien resulta entendible el bajo cumplimiento de una medida voluntaria como es retirar los saleros, no así el hecho de que la mayoría de los locales gastronómicos tampoco cumplan con la ley que les exige ofrecer a los clientes sales reducidas en sodio y alertar en sus menús que “el consumo excesivo de sal es perjudicial para la salud”.
“Lo que ocurre es que a pesar de que la norma está en vigencia desde principios de año, todavía no se la reglamentó, por lo cual no tenemos poder de policía para sancionar a quienes la incumplen”, dijeron ayer fuentes del Ministerio de Salud, que espera completar este paso administrativo en breve.
