22 de mayo de 2012

En la Provincia la vacuna ya le está ganando la batalla a la hepatitis A

Desde que la vacunación se hizo gratuita y universal la cantidad de casos se redujo en casi un 99%

Desde que la vacuna contra la hepatitis A es gratuita y universal, la cantidad de enfermos por este virus se redujo en un 99 por ciento en la provincia de Buenos Aires y, desde hace 4 años, ya no se registran las formas más graves de esta enfermedad, es decir, ya no hay muertes ni casos que requieran un trasplante hepático para seguir con vida.

“Gracias a la vacuna, ya no se registra la necesidad de trasplantes por la forma fulminante de este virus hepático”

Fuentes sanitarias señalaron que en 2005, el año en que comenzó a aplicarse gratis la vacuna, alrededor de 26 mil argentinos al año contrajeron hepatitis A y, de ese total, unos 8.400 eran bonaerenses. Cinco años más tarde, el efecto de la vacunación redujo el número de enfermos por ese virus a 329 anuales a nivel nacional y a 78 en la provincia de Buenos Aires.

En la provincia de Buenos Aires, esta vacuna se aplica gratis desde 2005 cuando el niño cumple un año, y tiene un altísimo nivel de adhesión, al punto que se vacunó el 97 por ciento de la población de esa edad.

Por otra parte, en el último estudio nacional sobre hepatitis A, se observó que, sobre un total de 434 chicos no vacunados al año de edad, el 68,2 por ciento tenía bajos niveles de anticuerpos contra el virus que produce esta enfermedad. Y según otro estudio realizado en los hospitales Garrahan y Posadas, entre 1993 y 1999, unos 100 chicos menores de 15 años sufrieron las formas fulminantes de la hepatitis.

“De ese total de casos -explicó la experta Margarita Ramonet, una de las autoras de esa investigación- al 60 por ciento de los afectados se le detectó el virus A de la enfermedad”.

“Esto quiere decir que antes de vacunarse -detalló a su vez Lilian Moriconi, directora de Epidemiología en la Dirección Provincial de Atención Primaria de la Salud- la mayoría de los chicos no tenían defensas contra esta hepatitis, de modo que eran susceptibles de enfermarse y de contagiar a otros”.

Luego, según otro estudio presentado por Ramonet, se estudiaron 1.250 chicos vacunados cuatro años después de la implementación de la vacuna y se observó que el 93 por ciento de los vacunados había desarrollado los anticuerpos suficientes como para no contraer la enfermedad, estando aún expuestos al virus.

CONTAGIO Y SINTOMAS

La hepatitis A se contrae por la vía fecal-oral: la persona enferma presenta virus en la materia fecal, de modo que si va al baño y no se higieniza, al contactar con cualquier superficie (picaportes, mesas, sillas, etc.) puede iniciar el ciclo de contagio. Basta con que otra persona no vacunada toque esas superficies contaminadas y luego se lleve la mano a la boca para que contraiga la enfermedad.

Entre los síntomas más comunes de esta hepatitis que provoca la inflamación del hígado, figuran el desgano excesivo; la ictericia (color amarillento de piel y conjuntivas); un color oscuro en la orina y claro en la materia fecal. En estas condiciones el infectado requiere un reposo que puede durar un mes o aún más.

Sin embargo, los especialistas explican que este virus también puede pasar inadvertido y es por eso que a veces, en los análisis de sangre aparecen anticuerpos contra el virus pese a que la persona no registró síntomas específicos.

La tercera forma de aparición de esta hepatitis es la fulminante, que antes de la vacuna provocaba una veintena de casos al año, de los cuales algunos iban obligadamente al trasplante mientras que otros eran directamente mortales.

Sin embargo, como consecuencia de la aplicación gratuita de la vacuna, desde 2005 se redujeron en más de 8.000 la cantidad de enfermos en la Provincia, y ya no se registra la necesidad de trasplantes por la forma fulminante de este virus hepático.