La Argentina tiene su primer corazón artificial.
Investigadores argentinos presentaron el prototipo del dispositivo de asistencia cardíaca mecánica. Desarrollado por un equipo interdisciplinario, es el primer dispositivo nacional de larga duración.
Investigadores del hospital Garrahan, la Facultad de Ingeniería de la UBA, el INTA Castelar y la Fundación Pediátrica Argentina, presentaron el primer dispositivo de asistencia cardíaca mecánica nacional de larga duración. Se trata del primer corazón artificial argentino, un desarrollo que servirá como puente para aquellos niños que se encuentran a la espera del trasplante cardíaco con urgencia. Para Guillermo Berra, coordinador del grupo de Fisiología Animal del INTA Castelar –Buenos Aires–, “este desarrollo es indispensable para los trasplantes y pone al país en un sitio privilegio en la innovación y tecnología”. El corazón artificial es un puente al trasplante cardíaco en la infancia en el período de espera, sin el cual niños y niñas no logarían llegar con vida hasta la aparición del órgano. Se trata de pacientes con insuficiencia cardíaca terminal que se encuentran inscriptos en la lista de espera para trasplante cardíaco del Instituto Nacional Centro Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI).
Según estadísticas del Hospital Garrahan, de 47 trasplantes de corazón realizados, 28 pacientes requirieron corazón artificial. Por esto, el Dispositivo de Asistencia Cardíaca Mecánica, que acaba de ser galardonado con el Premio Innovar, se empleará en pediatría para que los pacientes puedan llegar con vida y en condiciones al trasplante cardíaco.
La unidad móvil consiste en la consola de control, el dispositivo neumático y las cánulas para la implantación. El desarrollo argentino “se basa en el mismo principio que otros corazones artificiales y, sobre el concepto de funcionamiento, que es universal, fuimos diseñando el modelo propio”, expresó Vogelfang. El prototipo, que se encuentra en prueba con animales, reemplazará la tecnología que se importa desde Alemania con un costo que ronda entre 200 y 300 mil dólares. El hecho de que el dispositivo se desarrolle íntegramente en el país reducirá notablemente los costos en un 90 %.
Al equipo de investigadores del INTA, que en 2001 instaló por primera vez un corazón artificial, le tocó intervenir para brindar “el conocimiento desde la Unidad de Fisiología para el cuidado del animal”, destacó Berra, quien además indicó que los procedimientos se hicieron “bajo protocolo para asegurar, desde un comité de ética, el bienestar animal”.


