21 de febrero de 2012

Un mal sin síntomas: La hepatitis B es más contagiosa que el sida

Especialistas aseguran que eso se da en una proporción de “100 a 1”. Y que no se le dedican tantos recursos como al VIH.

“El virus de la hepatitis B se contagia cien veces más” que el VIH pero esta enfermedad se traspasa entre la gente de una forma silenciosa y a veces mortal, sin que se la combata con los mismos recursos que se destinan a la lucha contra el sida”, sostuvieron expertos reunidos en la Conferencia Anual sobre el Estudio del Hígado (APASL), entre ellos el director del laboratorio de referencia para la hepatitis B de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Stephen Locarnini.

Los especialistas hicieron un llamamiento a las autoridades para que se concienticen sobre la “enorme carga sanitaria” que supone este virus, ya que aunque hay una vacuna para prevenir la hepatitis B, la “desinformación” provoca que muchas personas vivan con el virus sin saberlo durante muchos años, en los que va atacando lentamente el hígado hasta producir cirrosis o cáncer hepático sin siquiera dar síntomas en seis de cada diez infectados.

Desde la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), se señaló que más de 2.000 millones de personas en el mundo han estado en contacto con el virus de la hepatitis B, y aproximadamente 400 millones la han hecho crónica, siendo la causa de cerca de un millón de muertes al año por cáncer de hígado, cirrosis o falla hepática.

LA HEPATITIS Y EL SIDA

Para el virólogo de la OMS Stephen Locarnini, “la importante lucha contra el sida es consecuencia de los poderosos lobbies que hay detrás de esa enfermedad, mientras que la hepatitis pasa casi desapercibida sin ser por ello menos peligrosa”.

Los especialistas de la APASL sostuvieron que el virus de la hepatitis B se trasmite fundamentalmente mediante las relaciones sexuales, al entrar en contacto con la sangre y fluidos corporales de una persona infectada, y que al igual que el VIH está muy extendido en Africa, donde la trasmisión más importante se produce de madre a hijo.

Es por esto que los expertos se muestran partidarios de que las personas con prácticas sexuales de riesgo se sometan a la prueba de la hepatitis, consistente en un sencillo análisis de sangre, a fin de ponerse cuanto antes en tratamiento, detener la progresión de la enfermedad y evitar nuevos contagios.

“Actualmente se cuentan con todas las herramientas necesarias para enfrentarse a este virus, tanto preventivas como terapéuticas -destacó el integrante de la OMS- pero muchas veces el miedo es el peor enemigo, porque la falta de formación y el componente cultural resultan las principales trabas para someterse a la prueba”.

Cabe destacar que aunque no existe cura para la hepatitis B crónica, hay terapias disponibles que pueden retrasar la progresión de la enfermedad y el daño del hígado, mientras que los tratamientos antivirales han demostrado su eficacia para frenar el desarrollo de la infección y revertir el daño hepático causado por la enfermedad, como han corroborado diversos estudios presentados en la conferencia de APASL.