Los intendentes anotados: UCR el Mapa bonaerense de los que disputan la conducción
La fecha de renovación partidaria aparece lejana en el calendario, en junio deberían realizarse las elecciones que deben ser convocadas 60 días antes, pero a esta altura no faltan candidatos en la histórica fuerza política que en las últimas elecciones forzó una alianza con el denarvaismo y resultaron escoltas del actual gobernador Daniel Scioli con balance negativo en el desempeño electoral.
Ahora, los radicales, que rápidamente archivaron la alianza con Unión Celeste y Blanco, se debaten por la conducción del estratégico comité central de la provincia de Buenos Aires y, al igual que en la discusión por el Comité Nacional, también aparece una especie de liga de intendentes se empezaron a disputar el mando. La particularidad de la disputa provincial es que no aparecen juntos sino separados.
Se trata, en principio, de tres intendentes que tuvieron su etapa de aliados K y que las diferencias con el gobierno los hicieron volver al redil partidario, y fueron aceptados formalmente por los órganos competentes.
El intendente de Pergamino Héctor “Cachi” Gutiérrez y el de Junín Mario Meoni abiertamente ya juegan como candidatos plenos pero deberán establecer algunas alianzas con las líneas tradicionales para poder extender su prédica más allá de sus distritos o sección. El tercero en discordia que muchos nombran, aunque sus amigos lo niegan, es un peleador de fondo que podría prescindir de aliados, Gustavo Posse.
Pero en el radicalismo bonaerense no hay que menospreciar el peso que aún conserva “el ricardismo”, más allá de la responsabilidad que le cabe al ser el oficialismo partidario y haber certificado la última alianza del partido. El problema del espacio es que no tiene candidato y será difícil inventarlo. La virtud de Ricardo Alfonsín, según señalan, es que “logró juntar el 25% del partido, mientras el otro 75 % está disperso o desactivado”.
La otra línea es la que reúne a los históricos que por acción capitanea el dirigente Leopoldo Moreau, se descarta que arriesgue un candidato propio pero no es alocado que desde el sector que empuje a alguien que aparezca como independiente, la táctica ha resultado eficiente en los últimos años y hoy podría ser bien vistas por los ricardista.
La idea de apertura, renovación, modernización y cambio estaría más ligada a las candidaturas de los intendentes, pero entre ellos existe un debate de fondo que tiene que ver con “la transformación” que se imaginan de la fuerza política.
“El comité ha sido controlado por dirigentes que les interesa más meter diputados nacionales que ser verdaderamente un opción de poder en la provincia” dijo un dirigente que está dispuesto a lograr ese quiebre. El problema es que se necesita un candidato legitimado y aceptado por la mayoría y dispuesto a subirse a ese trapecio sin red que es la política y los intendentes tienen mucho que perder si juegan al todo o nada. Por ello algunos piensan que “sólo se trata de declaraciones audaces”.
