Resaltan aplicaciones de Botox tras un cuadro de ACV
Al Accidente Cerebrovascular (ACV) se lo considera la segunda mayor causa de muerte en el mundo, mientras que sus secuelas van desde pérdida de fuerza total o parcial (en un lado del cuerpo), falta de coordinación motora y trastornos del habla, deglutorios, visuales y/o en la memoria, y a menudo los pacientes quedan con limitaciones motrices que podrán cambiar totalmente el curso de su vida si no son adecuadamente tratadas.
Para dar respuesta a este tipo de cuadros tan limitantes, cada vez más los especialistas recurren a las aplicaciones de la toxina botulínica Botox, con el propósito de optimizar el tratamiento y agilizar la recuperación de estas personas en conjunto con la fisioterapia.
“Después que pasa el ACV -explicó la neuróloga Cristina Zurru- viene la rehabilitación, y esta etapa dependerá del grado de compromiso en las áreas afectadas, que puede derivar en una rehabilitación motora, deglutoria (dificultad para tragar) o del lenguaje, y en pacientes más graves se suma la necesidad de la rehabilitación respiratoria. Además, en el trascurso del tiempo notamos que los pacientes desarrollan espasticidad y tienen mayor limitación de su movimiento, por lo que es necesario ayudarlos con medicamentos con Botox para lograr una recuperación satisfactoria”.
Según se explicó, la toxina botulínica funciona como un relajante muscular focal, y por lo tanto sus aplicaciones representan una de las principales ayudas para el trabajo de rehabilitación.
“Se puede infiltrar en los músculos que sean necesarios. Es un complemento para la rehabilitación, pues ayuda a la relajación muscular, mejora los espasmos dolorosos y permite lograr objetivos de funcionalidad”, indicó la especialista, quien añadió que “el efecto se empieza a notar a la semana, se mantiene aproximadamente por tres a cuatro meses y luego empieza a disminuir”.
“En esos meses -añadió- es importante coordinar el trabajo con el médico fisiatra, kinesiólogo y/o terapista ocupacional para mejores resultados, y siempre se le explica al paciente que las infiltraciones nos van a ayudar con su movilidad. Y notamos la mejora no sólo en pacientes con problemas motores, sino también en algunos con problemas deglutorios muy marcados. En esos casos, la infiltración en las glándulas salivales disminuye la producción de saliva y mejora la deglución permitiendo una alimentación más adecuada”.
LA REHABILITACIÓN
Quienes padecieron un accidente cerebrovascular requieren de un tratamiento personalizado para que su rehabilitación les permita reinsertarse en su rutina de vida diaria. En algunos casos, los pacientes presentan una rigidez excesiva de los músculos principalmente en brazos y piernas (derivadas de la lesión en el sistema nervioso central), y ese cuadro conocido como espasticidad tiene características claras: el tono muscular aumenta cuando está en reposo y los músculos se contraen al realizar un movimiento.
Los síntomas varían de una contracción leve a una deformidad severa, que afecta a la movilidad, haciendo a los pacientes dependientes de la ayuda para actividades cotidianas como caminar, comer y vestirse, cuadros que logran revertirse total o parcialmente con adecuados tratamientos de rehabilitación a cargo de kinesiólogos y médicos fisiatras.
