Todo sea por recaudar…Por ALEJANDRO CASTAÑEDA
Los intendentes no saben qué hacer para conseguir más fondos. No pasa solo aquí. En Grecia, que hoy es como la capital de las penurias económicas, el gobierno local de Atenas ofreció la policía en alquiler. Para lo que sea: custodia, compañero de viaje, guardia, vigilancia. Las fuerzas de seguridad se han visto obligadas a apretarse el cinto. Y las comisarías ofrecen en alquiler parte de la tropa para tareas especiales. Usted llama, plantea sus necesidades y allí van, con patrullero y todo, a proteger y recaudar. Saben hacerlo.
En España, los vecinos del pueblito de Rasquera (noreste) se han pronunciado a favor de instalar en el municipio una plantación de cannabis, un plan propuesto por el Gobierno municipal para revitalizar la maltrecha economía local. El 56,3 % de los votantes respaldaron la idea frente a un 43,7 % que rechazó el proyecto, en un referendo celebrado este martes. El Ayuntamiento de este pueblo agrícola dio luz verde en febrero pasado a la cesión de terrenos a la Asociación Barcelonesa Cantábrica de Autoconsumo para plantar marihuana, un proyecto que supondrá la creación de 40 puestos de trabajo y permitirá ingresar 1,7 millones de dólares en dos años. Los militantes del porro han lanzado panfletos: la marihuana no sólo alegra; también cura; y ahora, ayuda a emparejar las cuentas.
Hace poco en Hughes, Santa Fe, se informó que el intendente Daniel Sicambro utilizaba fondos públicos para jugar al Casino. Como la recaudación afliojaba, en lugar de recargar al frentista, el timbero de Daniel, confiando en su buena estrella, empezo a concurrir al casino para poder mejorar los fondos de la comuna. Los contribuyentes por supuesto ignoraban que el lord mayor se jugaba “barrido y limpieza” en las maquinitas. Y como el tipo no ligaba, al final largó una moratoria para ponerse al día con los que estaban al día.
Y ahora se supo que también en Santa Fe, dos jefes comunales se retaron a duelo para conseguir fondos: se trata de Leandro Dietschi, de Montes de Oca, y Guillermo Cornaglia, de Bouquet, ambas poblaciones del sur de la provincia. Se desafiaron y finalmente se encontrarán en un cuadrilátero de boxeo, con el fin de recaudar para instituciones de ambas localidades. La pelea, según quedó convenido entre las partes, se programó una para fines de junio próximo y la revancha, en julio. Son peleas de fondos y semifondos.
No está mal que en lugar de acudir a viejos trucos -pedirle a la Provincia o aumentar las tasas los alcaldes exploren otros atajos para mejorar ingresos. Agotadas las moratorias, agobiado el contribuyente por interminables ajustes, fracasado todo intento de ahorrar, lo que resta es salir a la búsqueda de nuevas fuentes de aprovisionamiento para sostener un aparato estatal que siempre crece y siempre gasta. La idea de cobrar entrada para ver a dos intendentes agarrarse a las piñas, es casi revolucionaria. Anula el debate de ideas y obliga a la militancia a recrear métodos de persuasión. Si la gente responde a esta convocatoria -¿quién va a privarse de ver tumbado a su recaudador? El esquema de pelea y revancha podrá ser implementado en el futuro como parte de un menú de opciones que aportarán más recursos a las arcas oficiales y que además permitirá mejorar la oferta deportiva y servir como demostración de fuerza y desahogo.
Está bueno apelar a estos prácticos remedios para aliviar un poco a los recargados tribunales, tan acorralados estos días. Como la justicia está muy zamarreada, la aparición de cualquier otro método para dirimir altercados, es bienvenida. Al menos el ring asegura resultados y rápidos. Por eso la iniciativa de los intendentes santafecinos es interesante: propone, en estos días de tanta refriega, cortar por lo sano, llevar al cuadrilátero acusados y sospechosos, y a partir de allí armar un programa de peleas para dirimir algunas cuestiones que a la justicia, por lo que se ve, le va costar dilucidar.
