Trastienda política: Cambios en segunda línea del gabinete bonaerense
Es verdad, como dicen funcionarios sciolistas de primera línea, que el tironeo por la aprobación legislativa del paquete impositivo que supone un disgusto para el campo ha amalgamado al gabinete de Daniel Scioli detrás de esa cruzada, que tendría definición recién a fin de este mes. No obstante, como en cualquier equipo ministerial, subyacen tironeos e internas que tiene capítulos subterráneos, casi silenciosos, pero de enorme contenido político.
Es lo que sucede, por ejemplo, en el ámbito del ministerio de Infraestructura, donde se producirán cambios con destino de polémica intestina en la administración sciolista.
En aquella cartera recayó en diciembre último Alejandro Gaspar Arlía, proveniente de Economía. El hombre de Brandsen reemplazó a Cristina Álvarez Rodríguez, que a su vez se desplazó al ministerio de Gobierno, donde ahora tiene una función más política y menos técnica.
TROPA PROPIA
Aquella mudanza dejó una foto predecible: Arlía -uno de los ministros con más peso en el gabinete sciolista, al punto que aún se le endilga influencia decisiva también en Economía- desembarcó en el edificio de Avenida 7 con tropa propia. Gente que venía del área económica y que ocupó los principales lugares de Infraestructura. Sólo dos sobrevivientes de la gestión de Alvarez Rodríguez quedaron en sus puestos: el subsecretario de Obras Públicas, Martín Repetto, y el titular del autárquico Instituto de la Vivienda, Gustavo Aguilera.
Cantado: las diferencias con aquellos “sobrevivientes” de la administración anterior no tardaron en aflorar, al punto de que se menciona como anécdota una tirante reunión que habrían tenido Arlía y Alvarez Rodríguez para aclarar los puntos.
Repetto, de excelente diálogo con los constructores de la Provincia y con su área gemela en Nación, logró armonizar una buena relación con el nuevo ministro y sus principales espadas luego de algunos tiroteos iniciales. No pudo hacer lo mismo Aguilera, quien acaba de renunciar a su cargo. Se lo anunció al propio Gobernador días pasados, en un acto realizado en Tigre.
Todavía sigue figurando en la grilla del Ministerio porque Scioli no refrendó aún el decreto que nombra a su sucesor. Según fuentes consultadas por este diario, se trata del platense Pablo Sarlo, quien asumirá en los próximos días. Sarlo, de pasado en la gestión municipal de Julio Alak, viene del Registro de la Propiedad de la Provincia.
Sarlo tiene una excelente relación personal con el subsecretario de Tierras, Urbanismo y Viviendas, Fabián Stachiotti, con quien Aguilera estaba enfrentado subterráneamente. Eso explica la ilógica del cambio. El renunciado tenía un destino casi acordado: el Puerto La Plata, donde no pudo asumir el ex diputado sciolista Franco Laporta por problemas personales. Finalmente se cayó esa idea y ahora la ministra Alvarez Rodríguez negocia con Scioli dónde ubicar a su amigo y colaborador.
UN LUGAR “CALIENTE”
En cierta forma, el Instituto de la Vivienda se convirtió en un lugar relativamente caliente. No porque abunden fondos, porque el organismo también está sujeto a la lógica de restricciones a la que deberá acostumbrarse la gestión sciolista, sino porque en verdad hay un tema político que inquieta.
Sucede que ese organismo fue el que ordenó el desalojo de 22 viviendas “sociales” en Pinamar, donde se comprobó que entre los expulsados -gente que no reunía los requisitos para ser considerados sujetos de asistencia social- figuraban familiares del intendente local, Blas Altieri, y otros funcionarios de esa comuna.
Altieri es un amigo personal y aliado político de Scioli y ahora afronta un proceso político en el Concejo Deliberante de Pinamar que lo dejó al borde de la destitución debido a este tema. Nada tiene que ver el sciolismo con la génesis del supuesto hecho irregular porque se gestó en el año 2000, cuando la Provincia era gobernada por Carlos Ruckauf. En cambio, la denuncia pertinente que desencadenó el escándalo sí data de hace dos años. Sobre ella se montó ahora el ultrakirchnerismo, cuya expresión pinamarense -respaldada políticamente por el vicegobernador Gabriel Mariotto, siempre atento a los gestos que lo diferencien de Scioli- impulsa el alejamiento del histórico intendente.
Por MARIANO PÉREZ DE EULATE
