Recordamos hoy a un grande de la literatura argentina: Ernesto Sábato.
En 1937 se doctoró en Física. Fue becado para perfeccionar estudios sobre radiación en el Laboratoire Curie, de París. En tal ciudad trabó relación con escritores surrealistas. Fue profesor de Física teórica en la Universidad de La Plata. Pedro Henríquez Ureña lo vinculó a Victoria Ocampo y a la revista Sur, cuyo comité asesor integró. Abandonando su carrera científica para atender a su vocación literaria, en 1945 publicó Uno y el universo, breves textos aforísticos sobre temas científicos y filosóficos, en los que no faltaban la ironía y el humor.
A tal obra siguieron Heterodoxia; El escritor y sus fantasmas y las novelas “El túnel”, la cual sería traducida al francés, inglés, y japonés, entre otros idiomas; “Abdón el exterminador “ y “Sobre héroes y tumbas”.
Obtuvo el Premio Cervantes, de España. En toda su obra campea una preocupación por la dignidad de lo humano, expresada con encendida pasión. Presidió la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONA-DEP), que publicó la obra titulada Nunca más.
Su longeva existencia lo llevó a ser un autor muy presente durante el siglo pasado y también durante la primera década del presente. Aunque se preparó para dedicarse a la física y a la investigación en este campo, su acercamiento al movimiento surrealista, especialmente a algunos escritores y artistas de esta corriente, torció de alguna manera su destino y terminó por darle rienda suelta a su inquietud como autor. Su visión existencialista reflejada en las tramas tenebrosas de sus novelas pobladas de personajes extraviados de sus valores morales, su manera de exponer ideas y conceptos, su facilidad retórica y la sapiencia a la hora de introducirse en la psicología de los individuos, lo erigieron en una de las grandes plumas de su tiempo y de su país, Argentina.
Falleció en su hogar en Santos Lugares durante la madrugada del 30 de abril de 2011, 55 días antes de cumplir 100 años, a causa de una neumonía derivada de una bronquitis que lo aquejaba desde hacía algunos meses.

