“Baradero Suena: Crónicas del Rock Local”-Menos Mas.
SOCIEDAD- CRÓNICAS - CULTURA Y MÚSICA
RADIO LS2 BARADERO – 2025 -Una producción por Jazmín Abdala
Existe una vieja máxima en la arquitectura y el diseño, acuñada por Mies van der Rohe, que dice que “menos es más”. Pero en el rock, esa frase no es una cuestión de estética de catálogo, es una declaración de guerra contra lo innecesario. Históricamente, el rock se infló hasta el hartazgo: estadios monumentales, sintetizadores infinitos, solos de veinte minutos y paredes de amplificadores que servían más para la foto que para el sonido. Sin embargo, cada tanto, el género necesita volver a la cueva, a la base, al hueso. Sucedió cuando los White Stripes demostraron que con una guitarra roja y una batería básica se podía sacudir el mundo, o cuando los Black Keys rescataron el blues del fango para meterle electricidad. Ese minimalismo no es falta de recursos; es un exceso de honestidad. Es entender que si la canción no funciona con dos personas mirándose a los ojos, no va a funcionar con una orquesta detrás. En Baradero, esa “República” que sabe de lujos pero también de crisis, hay un dúo que lleva esa filosofía grabada en el nombre y en la punta de los dedos. Se llaman Menos Más, y vienen a demostrar que el ruido más potente es el que nace de la economía absoluta.
Me encuentro con Fabricio Firpo y Francisco Loriente en un rincón de la ciudad donde el aire todavía conserva algo de esa humedad característica de las orillas. No son recién llegados. Estos “obreros del rock” vienen curtiendo escenarios locales desde los años 2000, cuando el mundo era otro pero las ganas de armar una banda eran las mismas. Se conocen desde los quince años, esa edad en la que uno elige a sus amigos por la música que llevan en los auriculares. Menos Más, sin embargo, es un hijo directo de la pandemia. En 2021, cuando el mundo se detuvo y las bandas multitudinarias se volvieron imposibles de sostener, ellos hicieron lo que mejor saben hacer: reducir.
—El nombre surge de cómo se pensó la banda —me dice Francisco mientras acomoda su guitarra—. Buscamos reducir lo máximo posible, teniendo un enfoque minimalista.
Lo miro y entiendo que ese minimalismo es su mayor fuerza. Fabricio, en la batería y coros, y Francisco, en la voz y guitarra, no necesitan a nadie más. La dinámica entre ellos es casi telepática, un diálogo constante que se pule en el ensayo, pero que termina de explotar en la zapada. Me cuentan que antes ensayaban cerca del río, y es imposible no imaginar cómo ese paisaje del Delta, con su calma aparente y su corriente imparable, se filtró en sus composiciones.
—La inspiración suele surgir de la improvisación —cuenta Francisco—. Surgen de zapadas en los ensayos. Eso hace que en vivo las canciones cambien; depende del día, pueden durar más o menos, o las tocamos más rápido o más lento. Inconscientemente, el paisaje del río se colaba en las letras.
Esa fluidez es lo que los mantiene vivos. Su sonido, que hoy definen como una mezcla de Hill Country blues y garage punk rock, es una materia viva que muta. No hay una lista de temas rígida cuando suben al escenario. El ritual previo es una charla técnica rápida: “acordate de tal corte”, “miremosnos”, “¿hacemos este tema?”. Esa libertad es el lujo que solo se pueden dar los que confían ciegamente en el otro.
—¿Qué buscan transmitir cuando le dan volumen a esa mezcla de blues y punk? —les pregunto, tratando de captar la esencia de esa energía. —Solemos decir que si vemos que alguien está moviendo la cabeza o el pie al ritmo de la música, nuestro trabajo está hecho —responde Francisco con una sencillez que desarma—. Nos interesa que el mensaje no sea explícito, que cada uno pueda sentir lo que quiera.
Sus referentes son un mapa de la honestidad musical. Desde el Flaco Spinetta, Massacre y Pez, hasta la crudeza internacional de The Hives, Nirvana o Seasick Steve. Pero hay un nombre que resuena con especial fuerza en la charla: Josh Homme, de Queens of the Stone Age. Francisco me cita una entrevista de Homme que le quedó grabada como un mantra: crear la música que a uno le gustaría que existiera, ser el fan número uno de tu propia obra.
—Parece obvio, pero es el mejor consejo —reflexiona Francisco—. Si a vos te gusta lo que hacés, la pasión se nota.
Hablamos de los desafíos de ser independientes en este Baradero del 2025. Los problemas son los de siempre, pero agudizados por la época: conseguir fechas, que la gente se acerque a ver bandas nuevas, el costo de grabar. Sin embargo, ellos ven el lado luminoso. Hay una red de bandas locales que se apoyan, una fraternidad que mantiene la llama encendida a pesar de todo. Menos Más no está esperando que alguien los descubra; ellos ya se descubrieron a sí mismos en la zapada, en el riff que nace de la nada y en la batería que empuja el pecho.
Actualmente están componiendo cinco temas nuevos, con la mira puesta en grabar un disco que capture ese presente que hoy los encuentra más cerca de “Sonríe” que de “Desértico”, su hit anterior. Buscan la madurez en la simplificación, la potencia en el vacío.
Antes de irme, les pido un consejo para los que están arrancando, para esos pibes de quince años que, como ellos hace décadas, están pensando en enchufar una guitarra por primera vez. —Que disfruten lo que hagan y que solo piensen en si les gusta a ellos —dice Francisco, cerrando el círculo—. La música tiene que ser para uno primero.
Me retiro del encuentro con el zumbido del blues de garage todavía en los oídos. Menos Más es el recordatorio de que en Baradero el rock no necesita artificios. No hacen falta diez personas en escena para moverle la estantería a una ciudad; alcanzan dos amigos, una batería, una guitarra y la honestidad suficiente para no tocar ni una nota de más. En la República del Rock, el minimalismo es la forma más alta de la elegancia, y estos dos obreros del ruido lo saben mejor que nadie.
Subí el volumen, mové el pie y no busques explicaciones. A veces, lo único que necesitás es que la música te pegue en el lugar justo. Y para eso, menos siempre es más.
Menos Mas: Radiografía de la Banda
- Alineación:Fabricio Firpo (batería y coros), Francisco Loriente(guitarra y voces).
- Fecha de nacimiento: 2021.

