“Baradero Suena: Crónicas del Rock Local”-Varial.
SOCIEDAD- CRÓNICAS - CULTURA Y MÚSICA
RADIO LS2 BARADERO – 2025 -Una producción por Jazmín Abdala
Hay un sonido que solo conocen los que alguna vez se animaron a poner un pie sobre una tabla de madera y cuatro ruedas de uretano: el “pop”. Es ese golpe seco de la cola del skate contra el cemento, el instante exacto en el que la física se rinde ante la voluntad y el cuerpo se eleva. En ese segundo de suspensión, el mundo se detiene. No hay deudas, no hay problemas, no hay pasado; solo está el aire y la rotación. En el lenguaje de las calles, un Varial es precisamente eso: una maniobra técnica donde la tabla gira 180 grados mientras el skater permanece en el aire, una coreografía de precisión y potencia que, si sale mal, te deja el cuerpo marcado contra el suelo, pero si sale bien, te hace sentir invencible. Esa misma dinámica de vuelo y riesgo es la que define el ADN de la banda que hoy ocupa nuestro radar. En Baradero, esa “República del Rock” que sabe de herrumbre y de río, VARIAL no es solo un nombre en un flyer; es una declaración de principios. Son cuatro amigos que decidieron que sus canciones debían sonar como un truco perfecto: veloces, densas y, sobre todo, imposibles de ignorar.
Me encuentro con Franco Tognocchi, la voz y el pulso rítmico de este motor de cuatro cilindros, en una tarde donde el sol de Baradero parece derretirse sobre el pavimento. Junto a él, el aire se carga con la presencia de Franco Figueroa, Ayrton Grieco y Lucas Orduña. No estamos frente a principiantes que recién descubren cómo enchufar un cable. Aquí hay kilometraje. Hay olor a funda de guitarra gastada y a baquetas astilladas en mil batallas. Tognocchi y Orduña vienen de quemar escenarios en bandas legendarias de la zona como Buffer e Inyección. Son obreros de la distorsión que ya saben lo que es grabar discos, girar por pueblos olvidados y sentir el sudor del público en la cara. Sin embargo, cuando VARIAL se formó a mediados de 2024, algo nuevo —una chispa distinta— se encendió entre ellos.
—Fue una conexión muy rápida —me cuenta Franco mientras se acomoda la gorra, con esa calma de quien ya bajó muchas rampas—. Con Lucas ya veníamos de compartir otras bandas, y al sumarse Ayrton y Franco, todo fluyó. Somos amigos fuera del grupo, compartimos la vida, y eso en el escenario es un plus que no se compra en ninguna casa de música.
Le pregunto por el nombre, aunque la respuesta parece flotar en la estética del grupo. VARIAL es una palabra que encierra una dualidad: es “variable” en nuestro idioma, reflejando la mutación constante de cuatro músicos que vienen de palos tan distintos como el thrash, el hardcore, el doom y el heavy metal. Pero también es ese truco de skate, el Varial Flip 360, que requiere una coordinación milimétrica.
—Apuntamos a un estilo pesado pero con ese toque skater que nos caracteriza —dice Franco, y uno casi puede oler la mezcla de resina y grasa de rulemanes en su descripción—. El sonido de VARIAL es denso, filoso y potente. Logramos encontrar esa afinación particular que buscábamos, ese toque de densidad que te pega en el pecho. Somos un poco obsesivos con la perfección del audio, siempre experimentando para que el golpe sea el correcto.
La forma en que VARIAL construye sus himnos es una lección de arquitectura moderna aplicada al ruido. Franco Figueroa, el guitarrista principal, es quien pone los cimientos, diseñando bases y maquetas con baterías digitales. Luego, Tognocchi se “interna” —esa es la palabra que usa, como quien se encierra en un laboratorio— para buscar la melodía vocal que encaje en el rompecabezas.
—Me paso horas buscando el tono justo, decidiendo si la voz tiene que ir rasgada o natural —explica Franco—. Una vez que la letra y la melodía están cocinadas, se las paso al grupo para el “aproveishon”. Si el pulgar está arriba, nos vamos al ensayo y ahí terminamos de acoplar los instrumentos. Es un proceso natural, muy cómodo, como si las canciones ya estuvieran ahí esperando que las termináramos de armar.
Pero VARIAL no es solo una pared de sonido. Detrás de la distorsión hay una vulnerabilidad que desarma. Tognocchi escribe desde las tripas, usando metáforas para hablar de situaciones personales vividas acá, en nuestro querido Baradero. Sus letras son crónicas de amor y desamor, de amistad incondicional y, sobre todo, de la resiliencia de no aflojar nunca, ni siquiera cuando la tabla se parte al medio.
—Buscamos generar emociones encontradas —confiesa con una seriedad que contrasta con la energía de sus temas—. Me ha pasado de ver amigos o personas desconocidas llorando con temas como “Insomnio” o “Me tengo que ir”. Que una canción nuestra llegue hasta los huesos de esa manera es impagable. Quiere decir que la emoción se transmitió correctamente, que logramos conectar con el que está del otro lado.
Hablamos de la autogestión, ese “camino lleno de piedras” que es ser una banda independiente en el interior. Moverse, grabar, gestionar el merch, intentar llegar a un público masivo sin la estructura de una productora… Es una subida empinada, pero ellos la encaran con la misma filosofía con la que se encara una baranda de diez escalones: con decisión. Para ellos, el ritual previo a un show no tiene que ver con cábalas místicas, sino con lo humano.
—Nuestro punto clave es compartir la cena juntos, tomar algo, reírnos un rato —dice Franco—. Ese es el motor de VARIAL. Si estamos bien nosotros, la música sale sola.
Para estos cuatro jinetes del asfalto, el rock no es un género que se elige, es una forma de vida que se hereda y se mantiene encendida. Franco siente que el panorama en Baradero está resurgiendo, que la escena local tiene una calidad que no envidia nada a las grandes capitales. Siente que la mirada del público está cambiando, que después de tanto tiempo de consumir lo volátil y lo efímero de las modas, la gente está volviendo a valorar la cuerda que vibra, el parche que explota y la letra que tiene algo que decir.
Antes de despedirnos, le pido un consejo para los pibes que recién están comprando su primera guitarra o sus primeras baquetas. Su respuesta es un manifiesto de perseverancia que me queda resonando mientras el sol termina de caer tras los galpones de la ciudad.
—Luchen por sus sueños. No bajen los brazos, hay luz al final del túnel. Una banda es como una pareja: va a haber altibajos, desacuerdos y frustraciones, pero si siguen ese impulso, van a encontrar el equilibrio. La música es un camino lleno de piedras —hace una pausa y me mira fijo—, y piedra es rock Aplástalas y acelerá a fondo. El éxito llega solo para los que perseveran.
Me voy del encuentro con la sensación de que VARIAL ha logrado el truco más difícil de todos: el de la permanencia. En una realidad que nos empuja a ser iguales, ellos eligen ser la variable. Son el sonido del Baradero que no se rinde, el de los que saben que caerse es solo parte del proceso para volver a volar.
Si alguna vez caminás por las calles de la ciudad y escuchás una distorsión que te sacude el suelo y una voz que te cuenta tu propia historia, no lo dudes: son ellos. Son los que aplastan las piedras para convertirlas en música. Son VARIAL, acelerando a fondo hacia el sol, sin frenos y con el alma puesta en cada rotación. Subí el volumen, sentí el impacto en los huesos y acordate: para los que perseveran, el sol siempre vuelve a salir.
Varial: Radiografía de la Banda
- Alineación:Franco Tognocchi (guitarra y voz), Franco Figueroa(guitarra y coro)Ayrton grieco (bajo) y Lucas Orduña (batería).
- Fecha de nacimiento: 2024.

