“Baradero Suena: Crónicas del Rock Local”-Brutal Intensa.
SOCIEDAD- CRÓNICAS - CULTURA Y MÚSICA
RADIO LS2 BARADERO – 2025 -Una producción por Jazmín Abdala
Hay una fractura que no se ve en las radiografías, pero que duele más que cualquier hueso roto: la fractura de un proyecto artístico. Cuando una banda se separa, no solo se dejan de tocar canciones; se rompe un ecosistema de sueños, se desarma una familia elegida y queda en el aire ese sabor amargo de lo inconcluso, de lo que pudo ser y no fue. Es un naufragio silencioso que ocurre entre cuatro paredes y que suele dejar a los músicos varados en una isla de incertidumbre. En 2013, un grupo de amigos en Baradero vivió ese quiebre. El proyecto que los unía se partió en tres pedazos, tres bandas que salieron a buscar su propio destino. Pero en medio de ese caos, hubo un núcleo que no pudo aceptar el silencio. Había un fuego que no se había apagado, una urgencia que seguía latiendo en las venas y que les recordaba, cada noche, que la música no era una opción, sino una necesidad biológica. De ese resto de naufragio, de esas ganas desesperadas de volver a sentir el golpe de la batería en el pecho, nació Brutal Intensa. Un nombre que no es solo una marca, sino una confesión: porque volver a empezar en un país que siempre te pone el viento en contra es una tarea brutal, y hacerlo con el alma expuesta es, sencillamente, intenso.
Me encuentro con los protagonistas de esta reconstrucción en su búnker creativo. Allí están Lucho Cortés, Gonzalo Maestre, Garfield D’elia, Flavio Marquez, Lucas Martínez y Victor Zabala. Al verlos juntos, uno no ve a seis músicos ensayando; ve a una unidad de resistencia. La historia de cómo volvieron a encontrarse tiene ese tinte de destino que solo el rock y el reggae pueden escribir.
—Cuando la primera banda se rompe, nos quedó una angustia muy grande —recuerda Lucho mientras el humo de la tarde se cuela por la ventana—. Pero el universo tiene sus formas. Me mudé cerca de la casa de Víctor, nuestro baterista. Una tarde nos reunimos y, sin muchas vueltas, nos miramos y lo supimos: era hora de volver. Nada tenía sentido si no hacíamos lo que más feliz nos hace. Lo que la música te deja en la sangre es una droga que no podés soltar.
Esa reunión fue el Big Bang de lo que primero conocimos como Sabeajamaica en 2016 y que hoy, después de mil batallas y una evolución sonora necesaria, se ha consolidado como Brutal Intensa. La transición del nombre no fue cosmética; fue el reflejo de una madurez combativa. Decidieron que no querían hacer un reggae de postal, de ese que solo habla de palmeras y relajo. Querían un reggae que oliera a Baradero, a la industria, a la lucha del obrero que sale de la fábrica y se cuelga el bajo para decir lo que piensa.
—La idea del nombre viene de comparar la música con la realidad —explican—. La vida muchas veces es brutal e intensa. Te golpea, te sacude, pero también te apasiona. Nosotros le cantamos a todo lo que se mueva. Queremos generar un movimiento, decir lo que muchos callan por miedo o comodidad, pero sin perder nunca el mensaje de amor y unión. Hacemos música a conciencia porque sabemos que estamos hechos de lo que escuchamos.
En sus letras, la geografía de nuestra ciudad deja de ser un mapa para convertirse en un sentimiento. En su canción “Sol”, Baradero respira. Se pueden sentir las barrancas, ese límite natural donde la tierra se rinde ante el río; se puede escuchar el motor de los autos en la ruta 41 desembocando en la rotonda. Es la “ciudad del encuentro” vista desde los ojos de los que la caminan cuando las luces led del centro se apagan. Es un sonido del pueblo, callejero y fuerte, que se mantiene vivo reclamando su espacio.
—Nosotros no hacemos rock, hacemos reggae —aclara Lucho con orgullo—. Pero el espíritu es el mismo: la resistencia. El sistema nunca para de intentar domesticarte, de decirte qué consumir y cómo pensar. ¿Por qué vamos a parar nosotros? La llama se mantiene viva avivándola todos los días, no dejando que la rutina te gane la partida.
La cocina de Brutal Intensa es un proceso democrático y horizontal. Aquí no hay dueños ni directores de orquesta. Las canciones suelen nacer de la improvisación pura, de ese momento en que el bajo de Garfield empieza a caminar y la batería de Víctor marca el pulso. Como en una buena comida familiar, cada uno aporta un condimento: Flavio le da el ambiente con los teclados, Gonzalo la electricidad con la guitarra, Lucas la profundidad con la percusión y Lucho pone las palabras que terminan de darle sabor al plato.
—Las canciones nacen y a veces no sabemos ni de dónde vienen —dicen entre risas—. Cada uno tiene música dando vueltas en la cabeza y cuando nos juntamos, explota. Se pulen con el correr de los ensayos, con el roce de los instrumentos, hasta que encuentran su forma final.
Hablamos sobre el desafío de la independencia en este 2026 que nos encuentra a todos un poco más cansados. Ser una banda autogestionada en el interior de la provincia es, en sus propias palabras, “remar en dulce de leche”. No hay managers con maletines ni discográficas esperando en la puerta. Hay fletes pagados entre todos, cables soldados un domingo a la tarde y el esfuerzo de sostener un proyecto en un país que, a veces, parece diseñado para que los artistas bajen los brazos.
—El mayor desafío es entender que no hay una meta final —reflexionan—. Hacemos música porque para eso nacimos, como otros hacen deportes o ingeniería. Nuestro próximo paso es sobrevivir musicalmente. Vivimos en un contexto donde no te quieren ver dando pelea, pero justamente eso es lo que nos distingue. Escuchar temas como “Liberación” es entender de qué estamos hechos. Es una canción especial, que toma fuerza según el estado de ánimo de quien la escucha.
Para Brutal Intensa, el éxito ha sido redefinido. Ya no tiene que ver con la fama, sino con la permanencia y el vínculo humano. Su ritual más sagrado no ocurre bajo las luces del escenario, sino horas antes: llegar temprano a la sala, compartir un mate o una cerveza, y darse ese abrazo de hermanos que sella el pacto de seguir adelante. Son conscientes de que cada vez que se suben a tocar es un milagro de la voluntad, y lo celebran como tal.
—Buscamos transmitir que no es una opción darse por perdido —sentencia Lucho antes de cerrar la entrevista—. Hay que lucharla desde el lado que te toca. La música es valorada por la gente común, por los que laburan, porque a veces es la única compañía que tenemos en la soledad.
Me voy del ensayo con el eco del reggae combativo todavía golpeando en mis sienes. Brutal Intensa es la prueba viviente de que las fracturas pueden sanar si hay suficiente amor y distorsión de por medio. Son los obreros del ritmo que decidieron que el silencio no era una opción y que Baradero merecía un sonido que fuera, a la vez, un refugio y un grito de guerra.
Subí el volumen y dejate atravesar por esta mística callejera. Porque mientras haya alguien dispuesto a enchufar un instrumento y dar pelea, esta República seguirá vibrando. Y acordate del consejo que nos dejan estos guerreros: hacé, creá, animate. Porque el que te critica es, casi siempre, el que no tuvo el coraje de intentar su propio truco. La música nos salva, y Brutal Intensa está acá para recordárnoslo nota a nota.
Brutal Intensa: Radiografía de la Banda
- Alineación: Lucho Cortés (Voz), Gonzalo Maestre (Guitarra), Garfield D’elia (Bajo y voz), Flavio Marquez (Teclados), Lucas Martínez (Percusión) y Victor Zabala (Batería y voz).
- Fecha de nacimiento: 2016 (Como Sabeajamaica).

