“Baradero Suena: Crónicas del Rock Local”-Venta de Garage
SOCIEDAD- CRÓNICAS DEL ROCK LOCAL
RADIO LS2 BARADERO – 2025 -Una producción por Jazmín Abdala.
Hay nombres que se eligen para brillar en una marquesina y otros que se llevan grabados en la piel como una marca de nacimiento, una herencia que se rescata de entre los escombros de una historia familiar. Para entender a Venta de Garage, hay que hacer un ejercicio de memoria y retroceder hasta el año 2001. Mientras el país se desmoronaba en una de sus crisis más profundas, una disquería histórica, ubicada a tan solo una cuadra de la Plaza Colón, se veía obligada a bajar sus persianas para siempre. Pero la música, como la materia, no desaparece; solo se transforma o cambia de lugar. Todo ese arsenal de vinilos, cassettes vírgenes, grabadoras de cinta y sueños que ya no tenían vidriera fueron a parar al fondo de una casa, a la oscuridad protegida de un garage. Allí, en el silencio de ese refugio, nació un mercado de pulgas melómano donde se vendía lo que quedaba del naufragio. Quince años después, en 2016, ese mismo espacio le daría nombre y mística a una de las bandas más auténticas y personales de nuestra ciudad. Su identidad no es un eslogan de marketing; es el rastro vivo de esos discos rescatados del olvido.
Me encuentro con Juan Ercoli para desandar una cronología que late al ritmo del rock independiente. El proyecto que hoy conocemos se gestó como una sociedad de resistencia, un dúo inicial entre Juan y Otto Pöll. Juan ya venía recorriendo los bares de la zona, gastando cuerdas y suelas, pero faltaba una pieza para que el engranaje terminara de encajar. En una de esas noches de bares y humo, apareció Otto. Se ofreció como baterista y, en ese preciso instante, la idea abstracta empezó a tomar la forma definitiva de una banda. Hoy, Venta de Garage es un organismo que respira a través de una formación tan particular como su historia: Juan Ercoli, Otto Pöll en la batería, Luis Baumann en guitarras y una línea de bajos compartida entre Fernando y Chiro Canaparo. Esta dualidad en las cuatro cuerdas no es un capricho estético, sino una solución obrera y honesta: Chiro trabaja haciendo sonido y, cuando sus compromisos técnicos le impiden subir al escenario, Fernando toma la posta. Es el rock entendido como una red de contención, donde los amigos se cuidan la espalda para que la música nunca deje de sonar.
Al indagar sobre su sonido, Juan utiliza una imagen poderosa que remite directamente a la estética de su álbum En el Polo Norte: alguien tocando agazapado, escondido, atrincherado en la seguridad de un garage. Venta de Garage suena precisamente a eso. A la resistencia de quien compone desde el encierro para gritarle al afuera, pero sin la necesidad de complacer a nadie. La dinámica interna de la banda refleja esta libertad. Aunque Juan suele ser el semillero de las canciones —el que trae la melodía desnuda o la estructura base— el proceso en el ensayo es una mutación constante, casi biológica. La canción llega al garage y allí es donde se viste, donde se ensucia con la impronta de cada integrante o, en muchas ocasiones, nace del puro ruido de una zapada donde el tiempo parece detenerse.
—Nos inspiramos en lo que pasa en la calle, en lo cotidiano que a veces ignoramos —reflexiona Juan con una sencillez que desarma—. Escribimos sobre lo que les pasa a nuestras amistades, sobre el sol que pega en las paredes del barrio, sobre las festividades locales y la soledad de los alrededores. Pero, por sobre todo, se cuela el paisaje de Baradero: el río, la fuerza del agua y la mística de la noche. Nuestras letras son postales de lo que vemos y cómo eso repercute dentro nuestro.
Para los integrantes de Venta de Garage, la palabra “rock” ha perdido su peso específico por el uso y el abuso del mercado. Para ellos, no significa nada si no hay una expresión genuina detrás. Sin embargo, celebran que en nuestra “República” haya tanta gente joven y adulta animándose a decir lo que le sale de las entrañas. No se ven como referentes ni como maestros; se ven como obreros de la expresión. Su música es un espejo ecléctico donde conviven influencias que, a priori, parecen irreconciliables pero que en su sonido encuentran una armonía perfecta: desde la fragilidad melancólica de Tanguito hasta el muro de sonido infranqueable de Black Sabbath, pasando por la urgencia y la economía de recursos de los Ramones.
Si alguien quiere entender de qué están hechos estos músicos sin leer una sola palabra, solo tiene que darle “play” a dos temas de su repertorio: “Talismán” y “Serpientes”. Allí conviven los dos lados de su luna. En “Talismán” hay una búsqueda de luz, de protección; en “Serpientes”, aparece la fuerza, el veneno y la distorsión. Son las dos caras de una banda que no teme mostrarse vulnerable ni agresiva. Es música para ser escuchada con la misma atención con la que uno revuelve un cajón de discos viejos en un garage, esperando encontrar ese tesoro oculto que te cambie el día.
El mayor desafío que enfrentan es el mismo que acecha a cualquier artista independiente en 2026: el tiempo. La vida diaria exige, las obligaciones laborales aprietan y el reloj parece girar más rápido de lo que los amplificadores tardan en calentar. Sin embargo, ellos han decidido que la música sea su espacio de recreo innegociable. “Nos hacemos el momento para divertirnos”, confiesan. Esa es, quizás, la forma más pura de independencia: no deberle explicaciones a nadie y defender el derecho al juego y a la creación por encima de la productividad vacía.
El futuro inmediato de Venta de Garage es un torbellino de cables y micrófonos. Con un disco nuevo bajo el brazo que ya está girando en los oídos de la gente, se encuentran sumergidos en la mezcla de su próximo álbum. Si el viento sopla a favor, este material verá la luz muy pronto. No tienen rituales complejos ni cábalas de estrellas de rock; su único requisito sagrado antes de subir al escenario es verse, reconocerse en el otro y pasar el rato juntos. La música es la consecuencia de esa amistad, no el fin.
Al final de nuestra charla, les pido un consejo para aquellos pibes o pibas que hoy están guardando sus primeros ahorros para comprar un cable o un pedal, y su respuesta es quizá la lección más grande de toda esta crónica de rock local: —No creemos que tengamos un consejo para dar, porque nosotros sentimos que también estamos empezando ahora mismo. Lo único que importa es que intenten pasarla bien. Que no pierdan el disfrute en el camino.
Me retiro del búnker con la sensación de que Venta de Garage es el secreto mejor guardado de Baradero. Una banda que no busca el reflector encandilante de la fama masiva, sino que prefiere brillar con la luz tenue pero constante de un garage encendido en medio de la noche. Subí el volumen, dejá que el sonido de los discos rescatados inunde tu habitación y recordá que, aunque las disquerías cierren y las crisis golpeen, la música siempre encontrará un lugar donde atrincherarse para volver a nacer.
Venta de Garage: Radiografía de la Banda
- Alineación: Juan Ercoli, Otto Pöll (Batería), Luis Baumann, Fernando (Bajo), Chiro Canaparo (Bajo).
- Fecha de nacimiento: Año 2016 (Inició como dúo).

