Alerta mundial por el aumento de alimentos ultraprocesados y sus riesgos para la salud
Ciencia
Una serie de artículos publicada en The Lancet advierte sobre el crecimiento sostenido del consumo de alimentos ultraprocesados (AUP) y su impacto en la salud global. El trabajo, elaborado por 43 científicos, revela que estos productos ya ocupan un lugar sin precedentes en la dieta mundial y están vinculados a un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, depresión y mortalidad prematura.
Según la clasificación NOVA, los AUP son productos elaborados a partir de sustancias industriales como aceites hidrogenados, jarabes y aditivos. Los estudios muestran que su consumo desplazó comidas tradicionales y alimentos frescos: en los últimos 30 años, su aporte calórico pasó del 11% al 32% en España, del 10% al 23% en México y Brasil, y supera el 50% en países como Estados Unidos y Reino Unido.
La evidencia recopilada es contundente: las dietas ricas en ultraprocesados aumentan un 25% el riesgo de diabetes tipo 2, un 21% el de sobrepeso u obesidad y un 18% la mortalidad total y cardiovascular.
Los expertos reclaman políticas públicas más estrictas, incluyendo etiquetado frontal con indicadores de AUP, restricciones de comercialización, impuestos y programas que favorezcan el acceso a alimentos frescos. Como ejemplo, se destaca el plan alimentario escolar de Brasil, que apunta a que el 90% de los insumos provengan de alimentos no ultraprocesados para 2026.
La serie también denuncia la fuerte influencia de la industria alimentaria en la expansión de estos productos, mediante lobby, marketing y generación de evidencia favorable. Las corporaciones del sector mueven un mercado de 1,9 billones de dólares anuales, lo que les permite intervenir en debates regulatorios y frenar políticas de salud pública.
Los investigadores llaman a una respuesta global coordinada, comparable a la aplicada contra la industria tabacalera, para reducir el poder de las corporaciones y garantizar sistemas alimentarios más saludables, accesibles y sostenibles.
Fuente: Camila Caruso – Infobae
