10 de agosto de 2011

Los estudiantes de Chile no aflojan

Alrededor de 150 mil jóvenes y profesores volvieron a marchar por las calles de Santiago exigiendo una educación gratuita y de mayor calidad. El presidente Sebastián Piñera no da respuestas y su imagen decae cada día más.

Las cacerolas volvieron a resonar anoche por todo Chile, en el cierre de una jornada iniciada con barricadas pacíficas y coronada a partir del mediodía con una multitudinaria marcha estudiantil, que contó con una concurrencia que las agencias internacionales de noticias calcularon entre 120 mil y 150 mil personas (60 mil para la policía). En medio de la seriedad de la protesta, políticamente decisiva para el gobierno de Sebastián Piñera, los jóvenes se expresaron con alegría e imaginación, con parodias, bailes y consignas humorísticas. Al atardecer, pequeños grupos de encapuchados que fueron repudiados por las gremiales estudiantiles, irrumpieron con sus piedras en las cercanías del palacio presidencial de La Moneda y provocaron violentos incidentes.

Los jóvenes y los docentes hace tres meses que reclaman una política educativa que garantice la gratuidad y la calidad de la enseñanza. Con ese programa de acción, el paro y marcha de ayer fueron una escala más en una estrategia que incluye la ocupación de institutos de todo el país, protestas callejeras y huelgas de hambre. Una encuesta conocida ayer dice que el 69,9% de los chilenos respalda la estrategia estudiantil. El presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, se sumó ayer a la propuesta estudiantil de convocar a un plebiscito que dirima las diferencias con el gobierno.
“Promovamos un debate nacional que encauce este proceso y que sean los ciudadanos los que determinen con qué proyecto se quedan, si con el oficialista o con el que promueven los movimientos sociales. Eso es lo que hay que resolver”, dijo Gajardo. Ante la demanda de las mayorías, el gobierno respondió con un plan que no responde a las demandas y mantiene el régimen de lucro que ha hecho de la educación chilena la más privatizada y cara del mundo, según un estudio imparcial divulgado por la Organización de Comercio y Desarrollo Económico (OCDE).

Los estudiantes insisten en la necesidad de dialogar. “El gobierno debe entender que el país quiere una educación gratuita y de calidad”, dijo la líder universitaria Camila Vallejo, con la expectativa de que Piñera haga una nueva propuesta. Pero el presidente, según su vocero Andrés Chadwick, dijo confusamente que está abierto al diálogo pero que enviará sus propuestas directamente al Congreso, sin consensuarlas con las partes involucradas. Piñera, con un nivel de aceptación reducido al 26% de la sociedad, no tiene mayoría propia en el Congreso y apuesta a un casi imposible pacto de gobernabilidad con la oposición.

Piñera no logra abrir puentes con la oposición, que tiene esa mayoría pero que también cuenta con un apoyo que toca el mínimo histórico del 20%. El conflicto social, que tiene de trasfondo esa manifiesta crisis de representación política, está obligando al presidente a negociar reformas políticas, sociales y civiles que dividen a sus propias filas: una reforma del sistema electoral y el proyecto, enviado ayer al Congreso, por el cual se reconoce a las parejas homosexuales. “Presidente, está legalizando el pecado”, le recriminó el senador Juan Antonio Coloma, presidente de la Unión Demócrata Independiente, el mayor partido del oficialismo.

Fuente: Tiempo Argentina.