11 de diciembre de 2011

Para leer en verano: Una prosa consagrada y los Fernández

El último libro de Federico Jeanmaire nos propone varias lecturas. Desde el entretenimiento nos hace pensar sobre cómo somos.

La trama parece bastante sencilla. El señor Fernández, ex periodista, se entera por la lectura casual de un diario que envolvía media docena de huevos, que su ex jefe, también de apellido Fernández, mató en un accidente de transito a un anciano de apellido Fernández.

La curiosidad lo lleva a la esquina del lugar del accidente para investigar más detalles y al conversar con un encargado de un edificio, de apellido Fernández, descubre que es gay y la ex pareja de su ex jefe, que había matado al viejo mencionado, que al parecer era un ex guerrillero de apellido Fernández.

Pero que todo comienza en realidad con las palomas a las que alimentaba la viejita del tercer piso, Marta Fernández, alguien que muere, entre otras cosas, por haber tenido parientes en Baradero.

Por último, una jueza que vive en el quinto piso de ese edificio, la Dra. Fernández Fernández, se suma a la trama siendo protagonista de un final inesperado.

Excéntrico

Los personajes muestran su personalidad de dudosa moral a través de un texto desopilante, donde los diálogos, magistralmente trabajados, lindan con lo increíble, lo que a la vez le dan una fuerte verosimilitud ya que nos remiten al deseo interior de lo que muchos quisiéramos decir y no nos animamos.

Esta mezcla de Fernández hace decir a uno de los personajes, “todos somos Fernández”, haciéndonos reflexionar sobre nuestra condición.

Fernández mata a Fernández es un libro polisémico que nos divierte, entretiene y nos hace pensar. Su escritura demuestra la madurez de un hombre que sabe lo que quiere escribir y que lo hace con soltura y una excelente construcción literaria.

Federico Jeanmaire ha demostrado que el talento y la vocación, acompañados con el trabajo permanente y serio, son la fórmula del buen escritor, lo demuestra en cada nueva novela.