13 de agosto de 2012

Prolijos y en silencio: Cuadrillas trabajan en doble turno limpiando la ciudad.

Son mayoritariamente mujeres, aunque también hay hombres, quienes integran una cooperativa de trabajo que a diario se ocupa de la limpieza de las calles de Baradero.

Hay un grupo que lo hace durante la mañana, hasta las 13 horas, y otro recorre las calles de la ciudad, herramientas en mano y chaleco naranja colocado, entre las 20 y las 24 horas. No las arredra el frío, no se detienen en su tarea, que hacen bien, y son una muestra de esfuerzo y trabajo. Las hemos visto con nuestros propios ojos barriendo hasta el ,último papel, juntando hasta la última hoja que luego embolsarán y colocarán sobre la vereda para que luego las junte un rodado que pasará más tarde. Cuando las vemos no podemos más que pensar en cuántos, desde la comodidad y el confort de sus hogares, ignoran su trabajo que, además, no se destaca por la holgura de los salarios.

Tampoco logramos impedir que nos resuene en los oídos una vieja  frase escuchada tantas veces: “¡En este país, lo que pasa es que nadie quiere trabajar!”

Al conocer el escaso sueldo que perciben y manifestárselo, nos dijeron lo siguiente: “Sí, es poco, ¿pero qué hacer cuando no se tiene otra cosa?”.

 

Dos de las mujeres que mantienen limpias las calles de Baradero.