Ramón Torres Molina disertó en el HCD
En horas de la mañana de ayer, el recinto de sesiones de nuestro Concejo Deliberante estaba colmado principalmente de chicas y chicos muy jóvenes, pertenecientes a escuelas secundarias de nuestra ciudad. Por su indumentaria resultaba fácil identificar a los provenientes de las escuelas de Educación Técnica Nº1 y del Instituto Santiago Ferrari, pero además había otras personas jóvenes, militantes de agrupaciones afines al oficialismo, en compañía de algunos mayores que también se habían dado cita en el mismo ámbito.
La presencia de todos obedecía a una común razón: en minutos brindaría una charla el Dr. Ramón Torres Molina, actual presidente del Museo de la Memoria, ente que funciona en dos de los 25 edificios con que contaba la ex Escuela de Mecánica de la Armada y que fueran destinados a albergar distintos organismos relacionados con los derechos humanos por decisión del ex presidente Néstor Kirchner.
Acompañaban al Dr. Torres Molina, en la mesa ubicada frente al público, el presidente del Concejo Deliberante, Daniel Depauli, el secretario de Educación y Cultura, Diego Gallardo y el de Derechos Humanos, Fabián Ferreyra.
Tras la siempre solvente y atinada presentación de la señora Ana Bramajo, resultó Depauli el encargado de pronunciar palabras que fueron destinadas a destacar la figura del disertante y a agradecer su presencia. Tras ello Fabián Ferreyra se encargó de agregar algunas precisiones a lo dicho por quien lo precediera en el uso de la palabra y luego, el profesor Gallardo, hizo entrega al presidente del Museo de la Memoria de una placa con el escudo de Baradero y una copia del decreto municipal declarándolo huesped de honor del partido de Baradero.
Llegó el turno entonces de escuchar al invitado que, como primera medida, hizo entrega a Fabián Ferreyra de un disco compacto en el cual se encuentran registrados los legajos completos de “siete desaparecidos de Baradero”, según lo manifestara Torres Molina, quien agregó que esos legajos pueden ser copiados, publicados y vistos por los familiares, amigos y por todos quienes se interesen por conocer pormenores de las desapariciones. Puntualizó luego, que la cifra de 30.000 desaparecidos es, más que nada, una construcción de la memoria colectiva ya que hasta el día de hoy, los organismos especializados en el tema tienen contabilizadas unas 12.000 desapariciones, pero no se sabe a ciencia cierta cuántos casos hay que no fueron ni serán jamás denunciados por muchas razones, como el temor, aún hoy remanente, la muerte de familiares que podían aportar algún dato y demás factores, razón por la que la cifra ha surgido de una estimación.
La charla de Torres Molina se centró en describir, en breve reseña, lo actuado por la dictadura militar durante el desgraciado período que va desde los años 1976 a 1983. Como abogado que es, el conferencista fue marcando distintas cuestiones relacionadas con las leyes explicando, por ejemplo, lo que significa terrorismo y qué es lo distinto que tiene con subversión. También hizo notar cómo fue cambiando el uso de algunas palabras a medida que fue transcurriendo el tiempo. La calificacion de dictadura, ahora común, no era usada al principio y se seguía llamando Proceso a un gobierno que no quiso, obviamente, auto denominarse dictadura y que eligió el pomposo nombre de “Proceso de Reorganizaión Nacional”. Ahora solamente algunos le siguen llamando Proceso, pero la mayoría de la población lo describe como “el gobierno de la dictadura”. Agregó que en el últimos años, poco más o menos, se ha intensificado el uso de los vocablos “cívico-militar” para calificar al nefasto gobierno de esos años en razón de que centenares, miles de civiles, colaboraron para que las tareas propias de la administración pudieran llevarse a cabo.
Hizo Torres Molina una descripción de cómo los defensores de los represores juzgados, fueron intentando justificar sus acciones recurriendo a distintos enfoques que fueron perdiendo consistencia a medida que se avanzaba en los juicios y los testimonios de las víctimas resultaron de una contundencia aplastante.
Mencionó que actualmente alrededor de 1400 personas están sometidas a juicio o encarceladas por delitos de lesa humanidad, imprescriptibles, y que se está avanzando en el juzgamiento de muchos otros responsables que van surgiendo de los datos que se obtienen. Hay casos en los que, a causa del paso de tantos años, la muerte alcanzó antes que la justicia a los acusados.
Al final, tal como se acostumbra se abrió la posibilidad de preguntar, pero la audiencia permaneció silenciosa, fue Depauli entonces quien aprovechó la instancia para solicitarle al Dr. Torres Molina que echara un poco de luz sobre el tema de los derechos humanos, puntualmente cuando se dice “los derechos humanos son para los delincuentes”.
En una de las quizás más destacadas pormenorizaciones de la charla, el preguntado respondió que solamente corresponde hablar de violación de los derechos humanos, cuando quien protagoniza esa violación es el Estado. Si una persona, en ocasión de robo, pierde la vida, no se trata de una cuestión en la que se pueda hablar de derechos humanos, no al menos desde el punto de vista legal y específico, ya que no interviene el Estado en esa instancia. En nuestro país, fue el Estado quien asumió la tarea, planeada y sistemática, del secuestro, tortura, asesinato y apropiación de bebés, de ahí que resulte pertinente hablar de violación de derechos humanos.

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