3 de febrero de 2026

Reforma laboral del Gobierno de Milei: los puntos clave, el impacto esperado y el escenario político-sindical

POLÍTICA LABORAL

El Gobierno de Javier Milei impulsa una reforma laboral de amplio alcance que busca modificar reglas centrales del mercado de trabajo argentino. La iniciativa forma parte del programa económico del oficialismo y apunta, según la Casa Rosada, a reducir la informalidad, atraer inversiones y generar empleo formal. Sin embargo, el proyecto genera una fuerte resistencia sindical y abre un debate intenso en el Congreso.

A continuación, los principales ejes de la reforma, explicados de manera didáctica, y una proyección sobre su aplicación y nivel de aceptación.

Los puntos más importantes de la reforma laboral

Uno de los pilares del proyecto es la flexibilización de las condiciones laborales. El Gobierno propone habilitar esquemas más flexibles de organización del tiempo de trabajo, como la posibilidad de distribuir la jornada semanal de manera distinta a la actual y crear sistemas de “banco de horas”, que permitirían compensar períodos de mayor actividad con otros de menor carga laboral. También se analiza la fragmentación de las vacaciones, siempre mediante acuerdos entre empleador y trabajador.

Otro punto central es el cambio en el régimen de indemnizaciones. La reforma plantea la creación de un fondo de cese laboral como alternativa al esquema tradicional. En este modelo, el empleador aportaría periódicamente a un fondo que el trabajador cobraría al finalizar la relación laboral, reduciendo el impacto económico de un despido y, según el Ejecutivo, la litigiosidad judicial.

La negociación colectiva es otro de los aspectos sensibles. El proyecto impulsa una mayor relevancia de los acuerdos por empresa por sobre los convenios colectivos por rama de actividad. Además, se propone limitar la ultraactividad, es decir, la vigencia automática de los convenios vencidos, y avanzar en la voluntariedad de los aportes sindicales.

En materia de contratación, la iniciativa amplía el uso de contratos temporales y extiende los períodos de prueba. También se incluyen incentivos para la registración laboral, especialmente orientados a pequeñas y medianas empresas, junto con una mayor digitalización de los registros y trámites laborales.

Por último, el proyecto habilita mayor flexibilidad en los esquemas salariales, permitiendo acuerdos vinculados al desempeño o a la productividad, siempre dentro de parámetros a definir en la reglamentación.

Explicación didáctica: qué busca el Gobierno

Desde el oficialismo explican la reforma como un intento de adaptar la legislación laboral a un mercado de trabajo más dinámico y cambiante. El argumento central es que el actual marco normativo desalienta la contratación formal, especialmente en las pymes, y empuja a millones de trabajadores a la informalidad.

La reducción de costos no salariales, la previsibilidad en caso de despido y la simplificación de normas son presentadas como herramientas para incentivar nuevas contrataciones. Para el Gobierno, menos rigidez implica más empleo y mayor competitividad.

Proyección política y sindical

En el plano político, el tratamiento de la reforma anticipa un debate complejo. El oficialismo no cuenta con mayorías propias y deberá negociar con bloques dialoguistas para aprobar el proyecto, lo que abre la puerta a modificaciones y concesiones. Sectores de la oposición acompañan algunos aspectos vinculados a la formalización del empleo, pero rechazan cambios profundos en indemnizaciones y negociación colectiva.

La reacción sindical es mayoritariamente negativa. Las principales centrales obreras consideran que la reforma implica una pérdida de derechos adquiridos y advierten sobre un proceso de precarización laboral. No se descartan medidas de fuerza, movilizaciones y judicialización de algunos artículos si el proyecto avanza.

En términos de aplicación, analistas coinciden en que, aun si se aprueba, la reforma se implementará de manera gradual y con un fuerte nivel de conflictividad social. Su aceptación dependerá en gran medida de los resultados económicos: si logra generar empleo formal y reducir la informalidad, podría ganar legitimidad; si no, el rechazo sindical y social podría profundizarse.

La reforma laboral se perfila así como uno de los debates más relevantes y sensibles del año, con impacto directo en el mundo del trabajo y en la relación del Gobierno con los sindicatos y el Congreso.

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