9 de mayo de 2012

Situación límite: Familias ocupan terrenos en cercanías del Aeroclub

La imagen estremece. Cuando llegamos al lugar en el cual 14 familias de nuestro medio intentan afincarse, pensamos que lo vivido tiene que haber sido muy traumático, la situación muy tensa y desesperada para llegar a un lugar sin agua, sin luz y sin más techo que el extremo precario que pueden procurar algunas lonas que hasta supieron de tiempos mejores.

Vemos a los pequeños, asidos de las manos de sus madres y con los ojos grandes, abiertos como interrogándose acerca de su destino y no podemos más que conmovernos profundamente. Sentimos nosotros también el dolor de estos hermanos a los que las circunstancias de la vida los han llevado a esta situación límite: No tienen donde vivir. Carecen de techo que los ampare y su cotidianidad se ha tornado tan difícil de sobrellevar que, ante la falta de otra solución, salen en busca de un pedacito de terreno en el que, con todo derecho, desean afincarse.

Son 14 familias y hay muchos chicos entre ellas. No quieren que les regalen nada. Han confeccionado una carta dirigida al intendente municipal en la que se identifican con sus nombres, sus números de documento y solicitan que el municipio ponga precio a los terrenos y fije una cuota para que ellos puedan adquirir esos lotes. Aseguran que hace 50 años que esos terrenos no tributan tasas al municipio y que por lo tanto son fiscales, los lotes ocupados están en calle Jorge Newbery y Emilio Genoud y  probablemente se trate de los que alguna vez pertenecieron al predio conocido como “el campo en pleito”.

Recordamos, por un momento, que siendo gobernador bonaerense el Dr. Eduardo Duhalde, promulgó una ley para que todo ciudadano que habitara la provincia de Buenos aires tuviera su pedazo de tierra donde habitar. Sostenía el ex gobernador que en una extensión territorial tan amplia como la que ocupamos los bonaerenses, no se justificaba que hubiera personas sin propiedad terrenal.

Hasta ayer ningún abogado se había acercado al lugar para asesorar a estas familias que pacíficamente ocupan esos terrenos. “No deseamos confrontar con nadie” nos dijeron y agregaron: “Si nos traen una orden judicial de desalojo tendremos que irnos, pero antes queremos una solución para nosotros”.

Les preguntamos de qué vivían y nos enteramos que hay entre ellos algunos albañiles, otros son vendedores ambulantes y la mayoría vive de changas. Quisimos saber también, dónde habían estado viviendo hasta ahora y la mayoría nos dijo que vivían “en casa prestada”, pero que el tiempo transcurre y las presiones aumentan. Explican que en esa situación hasta la vida se les encarece ya que cuando uno está en su casa, si la comida es escasa se arregla con lo que poco que haya, pero eso no puede hacerse cuando se habita casa prestada puesto que son los dueños de casa quienes disponen lo que se gasta para comer y el “invitado” tiene que avenirse a ello.

Entre los que ocupan el predio hay familias con chicos, una madre de seis hijos y hasta existe quienes carecen de todo, hasta de una lona para taparse y que literalmente a la intemperie pasan la noche junto al fuego que se enciende al asomar las estrellas y se apaga cuando empiezan a desaparecer. Gracias a que todavía la temperatura es cálida soportan ese lapso que va desde la noche hasta el amanecer sin mayores sufrimientos, pero se sabe que esta es una casualidad que no durará demasiado tiempo.

Durante la noche, una patrulla de la policía se acercó al lugar pero los ocupantes del terreno destacaron que solamente estuvieron allí a manera de prevención y que las palabras que cruzaron fueron de tono cordial. La señora Olinda Sartor, secretaria del intendente Carossi, fue una de las personas de municipio que se acercó hasta ellos y les dijo que los terrenos estaban loteados en medida de 20 metros de frente por 50 metros de fondo y que eran demasiado amplios para adjudicárselos a una familia, pero imaginamos que no habría inconvenientes en reducirlos y, consultados los interesados al respecto manifestaron su deseo de contar con un lote de las medidas necesarias para vivir decorosamente.

El municipio tiene entre sus manos un problema social que, en realidad, asume en representación de la sociedad toda que debe encontrar, definitivamente, una fórmula para evitar que estas situaciones extremadamente desagradables, sigan ocurriendo periódicamente.(Fuente y foto: El Diario de Baradero)

Mujeres y chicos ayer por la mañana en el descampado.

Uno de los “refugios” para pasar la noche.

Esta propiedad, a escasos metros de los terrenos en cuestión, cuenta con permiso. Nótese el pilar para la bajada de la energía eléctrica.

Otro “refugio” lo constituye esta precaria carpa.